¡SEÑOR! ¿QUÉ NOS HA CAÍDO ENCIMA?

A continuación, inserto algunos comentarios diversos vertidos por mí en la red eskup de la web del diario El País a lo largo de este fin de semana. Todos ellos son a propósito de la política económica que está aplicando el Gobierno del PP con gran celeridad, y cuyo último exponente es la tan anunciada reforma laboral. Son comentarios sueltos, de tipo informal y un tanto radicales, tengo que reconocerlo. En mi defensa, he de decir que son fruto de un profundo cabreo ante la deriva que va tomando la situación económica y social en nuestro país. Tómelos, pues, el lector como una especie de desahogo verbal del autor de este blog.

1º) En la portada de ABC de hoy domingo 12.02.12, bajo una foto en primer plano de la ministra Fátima Báñez, toda sonriente, se lee el titular: CON LA REFORMA LABORAL NO PIERDE NADIE. Por favor, ¿cómo se puede ser tan manipulador? La prensa de derechas disfraza la cruda realidad con un descaro pasmoso. ¿Cómo que no pierde nadie? Hay un fuerte abaratamiento del despido, se pueden efectuar despidos procedentes simplemente con demostrar una caída en las ventas durante 3 trimestres seguidos (ojo, caída en las ventas, lo que no implica necesariamente pérdidas), y se abre la posibilidad de rebajar los sueldos a discreción por “razones técnicas, organizativas o económicas”, entre otras medidas. Pero no, no pierde nadie. ¿A quién quieren engañar?

2º) Los empresarios siempre quieren más. Son insaciables. ¿por qué no dicen claramente lo que de verdad les gustaría?: ESCLAVOS, a los que sólo hubiera que pagar lo justito para comer, asegurándose así el mantenimiento de su capacidad física para seguir produciendo. Esto no es nuevo; es ni más ni menos que la tristemente famosa “Ley de hierro de los salarios”, enunciada por el economista ultraliberal David Ricardo (1772-1823), de la escuela clásica inglesa.

3º) Tenemos dos opciones:

a) Volver a leer a Charles Dickens para familiarizarnos con las condiciones laborales y la miseria en la que vivían los trabajadores en los años de la Revolución Industrial, y así ir tomando nota de lo que nos espera.

b) Salir a la calle en masa para decir basta y que no estamos dispuestos a seguir por este camino. Hay otras alternativas, estamos en el siglo XXI, la gente está más formada de lo que puedan pensar ciertos políticos, y no estamos por la labor de perder dinero y derechos. Los empresarios exigen beneficios, ¿no? Bien, pues los trabajadores exigimos poder adquisitivo. No vale desvestir a un santo para vestir a otro.

4º) Pregunta un lector por qué actúan así nuestros gobernantes en vez de aplicar las teorías de Keynes, que resultaron muy útiles y eficaces en otros tiempos. Pues porque la ideología que predomina hoy en Europa y buena parte del mundo(señora Merkel, señor Sarkozy, señora Lagarde -FMI-, etc.) es justamente la contraria a la keynesiana. Han abrazado los postulados de la escuela clásica y del neoliberalismo más radical, que volvieron a introducir personajes como Reagan y Thatcher, quienes, como se sabe, sembraron las semillas de la desregulación financiera y de la tremenda crisis de 2007/08.

5º) En el fondo, lo que se da en realidad es una pugna entre el egoísmo y la avaricia desaforada de unos pocos, que lo único que persiguen es maximizar sus beneficios, y la defensa del bienestar de la mayoría, que aspira a ganarse la vida con dignidad y no volver a las miserias de antaño. Por curioso que pudiera parecer, una mayoría de ciudadanos españoles (que se supone viven de su trabajo) ha dado su voto mayoritario a una formación política (el Partido Popular) que sólo está dispuesta a defender con uña y carne a los primeros. Y así nos va.

6º) Apuesto a que van a ir siendo legión los que empiecen a añorar a Zapatero. Nos ha pasado exactamente igual que a las ranas de la charca en la conocida fábula de Esopo: después de protestar e insistir tanto a Zeus para que les enviara un “rey de verdad”, en lugar del leño que tenían, el dios perdió la paciencia y las mandó un gran culebrón que se las fue comiendo a todas con gran voracidad. Con una diferencia, que Zapatero no era un leño precisamente, sino que trabajaba, también tomaba decisiones, con sus errores y aciertos, y daba la cara mucho más que Rajoy, que siempre anda escondido entre bambalinas, mientras sus ministros nos anuncian una barbaridad tras otra.

Este comentario se lo dedico tanto a los que votaron al PP, convencidos de que Rajoy iba a arreglar pronto la situación, como a los votantes habituales de centro-izquierda “enfadados” con el PSOE, que prefirieron quedarse en casa el 20-N.

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One response to this post.

  1. Posted by pilar on 16 febrero, 2012 at 19:35

    coincido en todo con lo que dices.Tambien sigo a Iñaki,te seguiré leyendo,

    Responder

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