Archive for 29 septiembre 2011

CITANDO A KEYNES

Por considerarlo de interés, reproduzco a continuación dos comentarios míos incluídos en el foro del video-blog de Iñaki Gabilondo de hoy, jueves. Como ya se sabe, dicho video-blog aparece en la web del diario “El País”.

De un tiempo a esta parte se ha impuesto claramente la doctrina del equilibrio presupuestario y de la corrección del déficit, a toda costa y por todos los medios posibles. Es un enfoque que ha nacido en el núcleo duro de la Unión Europea, y nos ha conducido a todos los demás países periféricos a pensar del mismo modo, sin discusión. Desde mi modesto punto de vista, se han desechado las recomendaciones keynesianas, es decir, que los Estados inviertan más y destinen más recursos para incrementar la denominada demanda agregada y así estimular la economía, que es lo que se debería hacer cuando la inversión y el gasto privados se contraen.
Ahora bien, de aceptar este segundo enfoque, nos encontraríamos con un importante problema: ¿Pueden los Estados, como el español, asumir esta función de estimuladores de la economía? ¿Cuentan para ello con los recursos y la capacidad de endeudamiento suficientes, habida cuenta del fuerte encarecimiento de la deuda pública que venimos padeciendo? Quizás, cuando John Maynard Keynes (al que admiro muchísimo) formuló sus teorías en los años treinta del pasado siglo, tanto el Imperio Británico como los Estados Unidos contaban con los recursos propios suficientes como para emprender estas políticas con éxito. Sinceramente, ignoro si ahora podríamos hacer lo mismo. Tengo mis dudas y, desde luego, no sé la respuesta. Quizá, la solución definitiva pase por una sabia -y difícil- combinación de ambos enfoques: austeridad en ciertas cosas y estímulos e inversiones públicas en determinados sectores.
Creo que aquí reside el problema. La clave, como resulta obvio, es dar con la solución adecuada. Nos jugamos el futuro en ello.
Un cordial saludo, amigo Gabilondo y demás contertulios.

Contesto a Ho Pin.
Se puede discrepar de las teorías económicas, por supuesto, ¡pero de ahí a considerar a Keynes como causante de la crisis! Por favor, no digamos barbaridades. Todos sabemos cómo se ha generado esta crisis, a partir de las tristemente famosas hipotecas “sub-prime” y otros productos tóxicos derivados de la ingeniería financiera que, unido a la desregulación de los mercados de capitales, han llevado al sistema financiero mundial al borde del colapso. ¿Qué demonios tiene que ver Keynes en todo eso? Al menos, le pido respeto por un gran economista y una gran persona. Seamos serios y no saquemos las cosas de quicio.

Está claro que el gran problema al que nos enfrentamos en este momento de profunda crisis económica, no sólo en España sino también en el resto del llamado mundo occidental, reside en cuál sería el enfoque más adecuado para revitalizar la economía y recuperar, si ello es posible, la senda del crecimiento o, cuando menos, de la estabilidad y el bienestar. La verdad es que el término “crecimiento” ya no me parece muy apropiado, en tanto en cuanto el mundo se ha quedado muy pequeño y los recursos naturales son ya más limitados que nunca. De un modo u otro, tendremos que llegar a una actividad económica sostenible, que nos asegure un bienestar razonable, sin poner en peligro los recursos naturales y la biodiversidad del planeta.

Termino esta pequeña entrada recomendando ver y escuchar el video-blog del mencionado periodista Iñaki Gabilondo del pasado día 16 de septiembre, titulado “La crisis, la democracia y nosotros”. Me gusta especialmente, ya que describe de manera muy acertada la situación general que estamos viviendo y los retos a los que hemos de dar respuestas válidas.

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EL CONFLICTO DE EDUCACION SIGUE ABIERTO

Al parecer, el conflicto surgido en la Comunidad de Madrid, relativo a la educación pública, continúa abierto. La consejera de Educación, Lucía Figar, respaldada por su “jefa” doña Esperanza Aguirre, continúa firme en su postura inicial y, por el momento y que yo sepa, no hay indicios de que tenga la menor intención de dar marcha atrás en sus planteamientos . En particular, sigue aferrada a la idea de obligar a los profesores de los centros públicos a incrementar en dos sus horas lectivas obligatorias a la semana.

Cuando se habla de pasar de 18 a 20 horas lectivas, y sólo se insiste en este punto, cualquiera que no esté bien informado sobre el tema (es decir, un amplio sector de la población) podría pensar que los profesores trabajan más bien poco y que, al fin y al cabo, sólo se les exige un pequeño esfuerzo adicional. Con lo cual, al subrayar tan sólo este aspecto, desde la consejería de Educación de la CAM están dando una información parcial y sesgada del tema.

En efecto, las 18-20 horas de trabajo son LECTIVAS, es decir, horas efectivas directas de clase a los alumnos. Pero ocurre que la dedicación real de un profesor que, por término medio, imparta 4 horas diarias de clase en un Instituto, va mucho más allá de ese cómputo. Hay que considerar facetas muy importantes en su trabajo: la preparación adecuada de las clases, la elaboración de exámenes, la corrección de los mismos (tareas que muchas veces no tienen más remedio que llevarse a su casa), la atención a los padres de los alumnos (visitas), las tutorías y el trabajo de orientación a los chicos y chicas, las sustituciones, las guardias en los recreos, la organización y realización de visitas extraescolares, el cuidado y mantenimiento del material educativo, la organización de la biblioteca, las reuniones del profesorado y, en fin, muchas cuestiones a las que hay que prestar atención para la buena marcha de un centro de enseñanza, y que sería prolijo enumerar aquí. Todo ello es muy importante, y nadie mínimamente responsable en materia educativa puede ignorarlo. Con lo cual, esas 18-20 horas de las que se habla, a la hora de la verdad se multiplican como mínimo por dos, y seguramente me quedo corto.

Pero es que, además, lo más grave y espinoso del conflicto es la decisión de dejar de contratar a un número muy amplio de profesores interinos (se manejan varias cifras, pero podrían estar afectados unos 3.000, nada menos), a pesar de las reiteradas -y falsas- declaraciones de que no se van a producir recortes por parte de la Consejería. Esta medida, de llevarse a cabo de forma efectiva, podría aumentar la carga real de trabajo de los profesores titulares hasta niveles difícilmente soportables, los cuales se verían obligados a desatender parte de las obligaciones a las que he hecho mención más arriba. En definitiva, y esta es la cuestión, la calidad educativa se podría ver seriamente resentida.

Por otra parte, todo ese colectivo de profesores interinos, bastante abultado, se vería condenado al paro. De modo que, paradójicamente, una fuerza política (el Partido Popular) que no se cansa de repetir una y otra vez que está a favor de la creación de empleo, realmente estaría destruyéndolo, enviando directamente al desempleo a cerca de 3.000 hombres y mujeres con una preparación intelectual alta.

En mi entrada anterior, defendía la necesidad de mantener, proteger e incluso mejorar la educación pública, que presta un servicio vital e impagable a la sociedad y constituye una sólida garantía de futuro para la misma. No se puede jugar con un asunto de tanta importancia. Señoras y señores, LOS POLÍTICOS ESTÁN PARA RESOLVER PROBLEMAS, NO PARA CREARLOS. Para ello se les vota y para ello cobran de los presupuestos de la administración pública, que se forman con el dinero de los contribuyentes. Tienen que gobernar para todos, buscando el bien común y facilitando siempre las cosas a todos los ciudadanos, en especial a los más desfavorecidos. Es inadmisible gobernar con soberbia y obedeciendo a intereses privados. Decir estas cosas podría parecer trivial o innecesario en un Estado de Derecho, pero, por lo que parece, es necesario gritárselo a los políticos.

A ESPERANZA AGUIRRE

Señora Aguirre:

Los buenos resultados de las pasadas elecciones municipales y autonómicas, así como las excelentes perspectivas de su partido ante las generales del próximo 20-N, sin duda la han estimulado para empezar a poner en práctica nuevas políticas.

Políticas basadas fundamentalmente en dos principios: el recorte de lo público y el fomento de lo privado. En suma, neoliberalismo puro, al estilo reaganiano y thatcheriano (personajes a los que debe usted admirar mucho). Ustedes, los del PP, tienen en la cabeza una idea muy arraigada: la administración pública, con todos los servicios que puede prestar a la ciudadanía, es deficiente y cara, mientras que la gestión privada es eficaz y rentable. Es una idea recurrente en todos ustedes. Es más, yo diría que constituye el núcleo de su ideología. Lo que ocurre es que se quedan ahí, en esa mera afirmación, pero no lo demuestran en absoluto, no dan razones ni argumentos que ilustren correctamente tal idea.

Pues yo le digo que ese pensamiento es una gran falacia. Como no quiero prolongar mucho esta carta, pues podría aburrir a los lectores, me remito a mi artículo DESMONTANDO TÓPICOS: LO PÚBLICO Y LO PRIVADO, publicado en este mismo blog el pasado 09.06.11 (Economía). Tan sólo añadiré una breve reflexión. Si verdaderamente piensa que la administración pública es ineficiente, está usted tirando piedras sobre su propio tejado, ya que usted encabeza la Comunidad de Madrid, y está ofendiendo gravemente a todo el colectivo de funcionarios que trabajan bajo sus órdenes. Claro que, pensando mal, se podría considerar que usted es una especie de caballo de Troya, introducido en la administración pública con el propósito de dinamitarla desde dentro.

Durante los años pasados, cuando España “iba bien”, usted se convirtió en el paradigma (junto a su colega Gallardón) de la inauguradora continua de obras públicas: nuevas líneas de Metro, prolongación de las existentes, nuevos hospitales, carreteras, enlaces, desdoblamientos, etc. Y no es que les sobrasen los recursos, sino que tenían vía libre para pedir crédito y endeudarse casi sin límites (ya pagarían los que viniesen luego, ¿verdad?).

Ahora las cosas han cambiado radicalmente, con la crisis económica y financiera. Ahora toca apretarse el cinturón, eliminar como sea el déficit y ahorrar en todo lo que se pueda. Y, claro, no se han fijado en nada mejor que en la educación pública, aquella que depende de sus presupuestos, para aplicar sus recortes sin ningún miramiento. Los que antes construían sin parar magníficas líneas de Metro, ahora dejan de contratar profesores interinos y deciden apretar las tuercas a los profesionales de la enseñanza, pero sólo a los de los Colegios Públicos e Institutos de Enseñanza Secundaria, naturalmente.

Usted, como tantos políticos en tantas ocasiones, no ha desperdiciado ocasión para defender la calidad de la educación, bien común que hay que cuidar y mimar con esmero, puesto que asegura mejor que nada la prosperidad y el bienestar de nuestro país en el futuro, lo cual es rigurosamente cierto, y así lo entienden las naciones más cultas y desarrolladas del planeta. Sin embargo, ahora que se ve en la necesidad de llevar a cabo políticas de austeridad, no ha vacilado en perjudicar directamente al sector educativo, quizás lo último que se debería tocar en una sociedad seria, madura y responsable.

Muy mal, Sra. Aguirre. Nunca me ha gustado su estilo de gobernar, su aire de prepotencia, sus descalificaciones hacia la oposición, sus comentarios jocosos y casi siempre hirientes para con los que no pensaban como usted, y su discurso demagógico. Usted se ha sentido siempre muy arropada con el voto mayoritario de los madrileños y, en consecuencia, ha debido pensar que todo lo que hiciera estaba sobradamente legitimado. Pero es que, ahora, ha tocado una cuestión de fondo, muy grave, que perjudica, y mucho,  a profesionales de la enseñanza, a alumnos y a sus padres. Yo espero y deseo que el pueblo de Madrid, de toda la Comunidad, tome buena nota y valore como se merece esta política que pretende usted implantar.

¿Será usted capaz de comprender el mensaje y rectificar a tiempo?

Un ciudadano de Madrid, padre de cuatro hijos.

Postdata: También le aconsejo la lectura de mi otro artículo, SOBRE LA PROPUESTA EDUCATIVA DE AGUIRRE, en este mismo blog (Actualidad) (13.04.11).

LA CRISIS, LA DEMOCRACIA Y NOSOTROS

A continuación, reproduzco mi comentario al video-blog de hoy viernes de Iñaki Gabilondo, en la web del diario “El País”, cuyo título me he permitido reproducir en esta entrada:

Buenos días a todos. Buen discurso el de hoy. No creo que nadie, desde una posición de sensatez y responsabilidad, pueda criticar seriamente tus opiniones. Yo también pienso que estamos, no sólo ante una simple crisis, sino en una especie de callejón aparentemente sin salida, que tarde o temprano nos va a exigir a todos cambios profundos de mentalidad y de maneras de afrontar los problemas. El crecimiento a toda costa no es la solución; en todo caso, habrá que optar por un crecimiento distinto, programado y pensado con cabeza, en el que se tengan muy en cuenta las energías limpias, el reciclado integral, la conservación del medio ambiente, la dignidad del ser humano y el valor del trabajo individual, limitando o poniendo en cuestión la automatización a toda costa (por cuanto tiene ésta de destructora de puestos de trabajo). En todo ello, la Administración Pública tendrá que jugar un papel fundamental, para abrir nuevos caminos de desarrollo, encauzar esfuerzos y equilibrar las cosas.
Es imprescindible un amplio debate nacional, serio y riguroso, en el que la descalificación y las viejas ideologías trasnochadas no tengan cabida. Estoy seguro de que hay ideas buenas, positivas y con futuro. Lo que es necesario es descubrirlas, depurarlas y echar toda la carne en el asador para llevarlas a cabo.
Desde mi modestísima posición de simple hombre de la calle, y sin ánimo de parecer un “iluminado”, dejo caer sobre la mesa la siguiente idea: realizar una gran campaña nacional con el fin de poner en valor y fomentar el consumo de productos españoles, para intentar reducir nuestro déficit comercial y defender la mano de obra nacional. Incluso aunque ello nos obligue a pagar un poco más por dichos productos, eso siempre será preferible a que acabe cerrando una fábrica y se vayan a la calle un puñado de trabajadores aragoneses, andaluces o vascos, por poner un ejemplo.
Repito, pueden surgir muchas ideas que contribuyan a mejorar nuestra economía y nuestra vida. Pensemos en positivo y unamos fuerzas para cambiar las cosas.

EL TORO DE LA VEGA: UN FESTEJO VERGONZOSO

Un comentario muy breve sobre el lamentable “festejo taurino” de Tordesillas.

Siento vergüenza y asco ante el espectáculo que, un año más, ha tenido lugar en Tordesillas. Un toro, un animal noble, hermoso, inocente, del que deberíamos estar orgullosos los españoles por cuanto tiene de símbolo nacional (y al que, en consecuencia, deberíamos respetar) , ha sufrido cruel persecución, ha sido acosado, acorralado y alanceado para diversión de unos cuantos cobardes descerebrados. ¿Tan entretenido les resulta a unos cuantos desalmados ensañarse con un animal, y hacerlo además de una manera tan desigual en contra del toro? Como siempre, este triste espectáculo muestra lo peor del ser humano, su miseria moral y un ansia inexplicable por causar daño y matar.

Una última cosa. Por favor, que no se invoque la tradición para justificar esta barbarie. La tradición puede ser lo más opuesto a la razón y, de hecho, a lo largo de la Historia, hay innumerables ejemplos de acciones criminales basadas precisamente en la tradición, desde las conocidas luchas de gladiadores y animales salvajes en los anfiteatros romanos o los sacrificios humanos en las pirámides aztecas o mayas.

UN “WESTERN” NOTABLE

Ya en su día (24.04.11) dediqué un artículo a uno de mis géneros cinematográficos predilectos (ELOGIO DEL “WESTERN”). Cuando lo escribí, no había tenido la oportunidad de ver todavía (¡descuido imperdonable en alguien que pretende pasar por cinéfilo!) una película bastante destacada: “Hasta que llegó su hora” (el título original es Once upon a time in the West).

Se trata del último film del Oeste realizado por el cineasta italiano Sergio Leone y, por tanto, podríamos encuadrarlo en el subgénero de Spaguetti-western, si bien en este caso se rodó parcialmente en Estados Unidos, a diferencia de sus películas precedentes, que como se sabe tuvieron como únicos escenarios el desierto de Almería y otros parajes españoles.

No voy a decir que se trate de una obra maestra, porque quizá exageraría, pero sí que se puede calificar como una buena película, muy digna de verse. Está bien dirigida, narra una historia interesante, cuenta con actores de primera fila, está filmada en magníficos escenarios naturales (Monument Valley, Arizona, y también de nuevo en el desierto almeriense de Tabernas), abundan las escenas ferroviarias (¡soy un enamorado de los trenes!) y la banda sonora está firmada, como de costumbre, por Ennio Morricone.  En esta ocasión, Leone no contó con la presencia de Clint Eastwood (que se había hecho famoso con él) ni del imponente Lee Van Cleef, pero en cambio aparecen Charles Bronson, Claudia Cardinale, Jason Robards……y Henry Fonda, desempeñando éste último un papel ciertamente atípico dentro de su amplísima filmografía, pues da vida aquí a un perfecto villano, frío como el hielo y carente por completo de escrúpulos. Pese a ello, representa su papel de una manera tan soberbia, que para mí es el atractivo número uno de la película.

En efecto, Henry Fonda, que siempre se había caracterizado (y lo seguiría haciendo) por desempeñar generalmente papeles de hombre bueno, íntegro, con principios o, al menos, con sentimientos, se mete aquí en la piel de un pistolero (a sueldo del ferrocarril transcontinental que se está construyendo en esa parte del territorio) glacial, enigmático, casi imperturbable y que no tiene el menor reparo en eliminar a cualquiera que le estorbe, incluidos un niño de 7 años al que dispara sin dudarlo en una de las primeras escenas y el propio director del ferrocarril que le paga por sus “servicios”, pero que se va horrorizando gradualmente por los métodos empleados. La esbelta figura de Fonda, su indumentaria oscura e inquietante, su elegancia de movimientos (reconocida por todos los especialistas en cine clásico), su rostro impasible y, sobre todo, sus fascinantes ojos azules, convierten al personaje interpretado por él en un verdadero arquetipo de maldad que, no obstante, subyuga al espectador.

En mi anterior artículo ya hacía mención al papel fundamental jugado por los villanos en las películas del Oeste. Sin ellos, ciertamente, no habría historias ni películas. En ocasiones, la personalidad del villano es tan fuerte y, justo hay que reconocerlo, tan atractiva, que llega a eclipsar al héroe de turno. Pues bien, en el caso de “Hasta que llegó su hora”, esta aparente paradoja se cumple en su plenitud. Y es que Henry Fonda era un actor extraordinario, versátil y polifacético como pocos, que ha dejado una huella profunda en la historia del cine. De veras que merece la pena ver la película aunque sólo sea por ver su magistral actuación.

Sergio Leone saca buen provecho tanto de Fonda como de todos los demás actores protagonistas y, fiel a su peculiar estilo, obtiene numerosos primeros planos (primerísimos, diría yo) de sus caras, con los que intenta reflejar toda la tensión psicológica de los personajes en los momentos clave de la historia. Como hemos dicho ya, aparte de Charles Bronson y Jason Robards, aparece también Claudia Cardinale, con toda la espléndida belleza que exhibía por aquellos años (1968). Aunque no destaca especialmente por su interpretación, pues en mi opinión no se saca partido de todos sus recursos y matices como actriz, se agradece no obstante su presencia, regalando nuestros sentidos con su gran hermosura y equilibrando un poco el exceso de “masculinidad” del resto del reparto. En cuanto a Charles Bronson, diremos que interpreta a un hombre misterioso, impenetrable, monolítico, casi pétreo, conocido sólo por el sobrenombre de Armónica (por el instrumento que hace sonar) y que busca, lenta pero inexorablemente, venganza por una tragedia personal sufrida muchos años atrás.

                                            

DEUDA Y DESARROLLO: UN PEQUEÑO APUNTE

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A continuación, reproduzco un comentario mío al video-blog  de Iñaki Gabilondo de ayer miércoles 7, en la web del diario “El País”:

Muy buenos días, Iñaki y demás contertulios. Este es el debate central del tiempo que nos está tocando vivir. El desarrollo económico basado en el crecimiento y en el crédito a gran escala ha entrado en una profunda crisis y amenaza con ser insostenible. Suscribo en gran medida el comentario de Enrique Rodrigálvarez (08:36); muy en resumen, el mundo es finito y, por tanto, también sus recursos naturales, por lo que una economía basada en el crecimiento es inviable. El desarrollo espectacular de la economía china y del resto de países emergentes están provocando que lleguemos a marchas forzadas al punto límite.
Es hora de pararse a pensar, de escuchar a los intelectuales, de replantearse las cosas a nivel supranacional y mundial. Las recetitas y programitas locales (a nivel nacional) no sirven. El desarrollo y el bienestar de la humanidad han de compatibilizarse con el respeto al medio ambiente, con la preservación de los recursos naturales y con la dignidad del ser humano. La codicia de unos pocos, la visión cortoplacista, la expansión a toda costa de las empresas privadas no pueden tener cabida en el mundo del mañana.
Los dirigentes del mundo tendrán que plantearse en serio estas cuestiones, y cada vez con mayor urgencia.
Saludos a todos.