Archive for diciembre 2011

NUEVO GOBIERNO

Ya conocemos a los nuevos ministros del primer gobierno de Mariano Rajoy. Como en otras ocasiones, transcribo a continuación mi comentario del día en el video-blog del periodista Iñaki Gabilondo:

Evidentemente, es pronto para emitir juicios sobre el nuevo Gobierno. No obstante, hay algunas cosas que no me inspiran, en principio, demasiada confianza.

En primer lugar, el hecho de que haya dos cabezas de igual rango en Economía (Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, éste último como titular de Hacienda) no me parece muy operativo. Ambos ministros tendrán que llevarse muy bien, compartir criterios y mantener una coordinación impecable, para que la nueva política económica funcione con coherencia. Particularmente, creo que la fórmula de una Vicepresidencia Económica era más adecuada.

En segundo lugar, se ha colocado al frente de Defensa a un empresario que, hasta el momento actual, presidía una empresa de armamento. No sé qué les parecerá a ustedes, pero yo veo ahí un conflicto de intereses clarísimo, por decirlo de una manera suave. El nuevo ministro, ¿será rigurosamente objetivo y honesto en lo que se refiere a las nuevas adquisiciones de material por parte del ejército español?; ¿será capaz de dejar a un lado sus intereses privados para centrarse exclusivamente en algo tan importante como la Defensa del Estado? Ahí queda la incógnita.

En tercer lugar, es obvio que Rajoy ha depositado en Soraya Sáenz de Santamaría una enorme confianza. Puedo equivocarme, desde luego, pero tengo mis dudas de que alguien tan joven y sin experiencia real de gobierno coordine con eficacia la labor de los restantes ministerios en una etapa tan difícil y compleja como la que se abre ahora. Ya no se trata de criticar con acusaciones facilonas, desde su cómodo escaño de la oposición, la labor del gobierno socialista, poniéndole siempre y por norma a caer de un burro. Su cometido ahora va a ser mucho más serio y va a enfrentarse a problemas muy complicados. Veremos si da la talla.

Por último, el nombramiento de Gallardón como ministro de Justicia deja vía libre a Ana Botella para asumir el cargo de alcaldesa de Madrid (¡si Dios no lo remedia!). Habría mucho que decir sobre esto, y no me quiero extender más de la cuenta. Sólo diré, de momento, que me parece una broma de muy mal gusto para los madrileños. Esta ciudad, que es la mía, no se merece una alcaldesa que ha demostrado su incompetencia y su falta de conocimiento en tantas ocasiones. Sin embargo, todo parece indicar que se va a cumplir de nuevo la famosa ley de Murphy (si algo malo puede suceder, ocurrirá). Un saludo a todos.

En fin, esto no es más que una primera y rapidísima valoración del nuevo Gobierno, como no podía ser de otra manera. Añadiré que me parece un mal síntoma la supresión del Ministerio de Ciencia e Innovación, en el que ha desempeñado una buena labor Cristina Garmendia; este área va a quedar englobada al parecer en Economía y Competitividad, cartera de la que se hace cargo Luis de Guindos, quien por cierto destaca en su curriculum por haber ocupado un alto cargo en el desaparecido banco Lehman Brothers (antecedente no muy tranquilizador). Por último, tampoco me gusta demasiado lo de meter en un mismo saco Educación, Cultura y Deportes, por cuanto denota el escaso interés que pueda tener el señor Rajoy por estas cuestiones tan vitales para la sociedad.

LAS AGENCIAS DE CALIFICACIÓN

Recomiendo encarecidamente la lectura del artículo publicado en El País el pasado domingo 18.12.11, en sus páginas centrales de opinión, firmado por el escritor francés Bernard-Henri Lévy y que lleva por título «Retirar la triple A a Moody’s y S&P«.

En dicho artículo, el autor aborda directamente la más que dudosa actuación de las agencias de calificación norteamericanas que tantos quebraderos de cabeza están originando en las finanzas mundiales, a saber, Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch Ratings.

El artículo analiza y critica de forma magistral el papel jugado por estas peculiares empresas, que se permiten juzgar con toda impunidad la solvencia de entidades de todo el mundo, incluidos los propios estados soberanos, cometiendo muchas veces errores de bulto, aunque sin rendir cuentas a nadie, y que, para colmo, son juez y parte interesadísima en todos aquellos productos financieros que califican. Las tres son estadounidenses, privadas, por supuesto, y no están sometidas a control de ningún tipo.

Para mí, esto de las agencias de calificación resulta tan paradójico, dañino y escandaloso como los paraísos fiscales. Cuando se produce una crisis profunda, todos los dirigentes políticos mundiales hablan de eliminarlos, reformarlos o someterlos a un control objetivo de rango superior. No obstante ahí siguen, subiendo a las alturas del Olimpo a unos y hundiendo en la más absoluta miseria a otros. Sin duda, detrás de ellas tiene que haber gente de un enorme poder.

Una pregunta inocente. ¿Por qué no se crean agencias de calificación europeas, japonesas o chinas? Quizás, si hubiera más competencia entre este tipo de empresas, sus juicios serían más cuidadosos o cuando menos discutibles, al tenerse la oportunidad de contrastar unos con otros. Ahí queda mi humilde propuesta.