Archive for 22 febrero 2012

DORRIBO, EMPRESARIO EJEMPLAR

Hacen falta hombres como Jorge Dorribo, empresario gallego de impecable e inmaculada trayectoria. España necesita hombres como él, emprendedores, arriesgados, generosos, movidos tan sólo por el afán de aumentar la riqueza nacional, creativos y luchadores, capaces de generar multitud de puestos de trabajo y liderar ambiciosos proyectos que nos proporcionen a todos bienestar y prosperidad. Nuestra economía precisa con urgencia prohombres como él, capitanes de industria, imaginativos y valientes, empresarios de una sola pieza, dispuestos a comerse el mundo, pero al mismo tiempo honrados a carta cabal, respetuosos con las leyes y fieles cumplidores con nuestra Hacienda Pública, ¡faltaría más!

Con cien, ¡qué digo!, con sólo un par de docenas de empresarios como él, España alcanzaría pronto unas cotas de riqueza inimaginables y sería el asombro del mundo entero. Por fortuna, no está sólo. Ahí tenemos a Gerardo Díaz Ferrán, ex-presidente de la patronal, que posee la poco frecuente virtud de convertir en oro todo lo que toca, a José María Ruiz Mateos, capaz de levantar imperios de la nada pese a las oscuras maniobras de sus enemigos, que conspiran insidiosamente en la sombra, o  a Francisco Hernando, mal llamado “Paco el Pocero”, que alza magníficas ciudades donde antes sólo había secarrales, en medio de la nada.

Yo propongo a Jorge Dorribo como Empresario del Año, por sus muchas y nunca bien ponderadas virtudes, que le convierten en un modelo a seguir por nuestras nuevas generaciones de emprendedores.  A nadie se le escapa que, con hombres como él, la tan ansiada recuperación de nuestra economía llegaría en menos que canta un gallo. Sólo necesitan que se les allane un poco el camino y no se interpongan tantas trabas a sus benéficas y honestas actividades.

NOTA ADICIONAL: A fin de ilustrar a posibles lectores que no estén familiarizados con este personaje, aclararé que Jorge Dorribo es un empresario farmacéutico lucense que fue detenido meses atrás, junto con otras 14 personas, por los agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera. ¿Motivo?: formar parte de una presunta trama dedicada a la obtención de subvenciones irregulares a cambio de comisiones a cargos públicos. Tras ser detenido, el sujeto en cuestión declaró haberse reunido a solas con el entonces Ministro de Fomento, José Blanco, para hacerle entrega de una cantidad importante (200.000 euros, al parecer) y conseguir el apoyo de éste último a sus fines empresariales. Ni que decir tiene que el dirigente socialista ha negado tajantemente tal acusación. El asunto es ahora objeto de un nuevo proceso judicial.

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PONIENDO EL DEDO EN LA LLAGA

Cuando nos referimos a la economía de España, existen varios problemas importantísimos de fondo que, a pesar de estar ahí, ante nuestras narices, todos parecen ignorar. Por supuesto, los gobernantes y los políticos en primer lugar. Simplemente, miran hacia otro lado y prestan toda su atención a cuestiones mucho más superficiales e irrelevantes. Pondré varios ejemplos:

1 – Una cantidad abrumadora de productos manufacturados se importan de China y otros países emergentes, con los que nuestra balanza comercial mantiene un fuerte desequilibrio.

2 – Desde Bruselas nos ordenan qué productos agrícolas debemos cultivar y cuántas cabezas de ganado podemos mantener. Ni siquiera tenemos libertad para satisfacer nuestras necesidades.

3 – Carecemos de una industria variada, potente y competitiva que pueda dar empleo a casi todos nuestros jóvenes.

4 – Se cierran centros productivos, no sólo fabriles, sino administrativos o de gestión, y se encargan los trabajos que antes se realizaban aquí, en España, a países asiáticos o sudamericanos. Nunca me cansaré de denunciar este gravísimo problema, por los efectos desastrosos que produce en nuestro nivel de desempleo.

5 – Cuando un empresario se halla ante la disyuntiva de tener que contratar a varios trabajadores o bien adquirir una máquina más o menos automática, ni se lo piensa. No hace falta decir cuál será su elección.

Señoras y señores, ante este panorama tan real como la vida misma, ¿en qué demonios vamos a trabajar y qué futuro aguarda a nuestros jóvenes, probablemente la generación más preparada de nuestra historia? ¿Vamos a ser un país de camareros y empleados de hotel (lo digo con el máximo respeto para con ambas profesiones, ojo)? ¿Qué utilidad tiene la reforma laboral que se acaba de proponer? Finalmente, ¿qué contestarían Rajoy o sus flamantes y arrogantes ministros a preguntas tan directas como las que estoy planteando? Daría cualquier cosa por observarles, intentando dar una respuesta válida y coherente a las mismas.

Seguiremos en la brecha. Saludos.

¡SEÑOR! ¿QUÉ NOS HA CAÍDO ENCIMA?

A continuación, inserto algunos comentarios diversos vertidos por mí en la red eskup de la web del diario El País a lo largo de este fin de semana. Todos ellos son a propósito de la política económica que está aplicando el Gobierno del PP con gran celeridad, y cuyo último exponente es la tan anunciada reforma laboral. Son comentarios sueltos, de tipo informal y un tanto radicales, tengo que reconocerlo. En mi defensa, he de decir que son fruto de un profundo cabreo ante la deriva que va tomando la situación económica y social en nuestro país. Tómelos, pues, el lector como una especie de desahogo verbal del autor de este blog.

1º) En la portada de ABC de hoy domingo 12.02.12, bajo una foto en primer plano de la ministra Fátima Báñez, toda sonriente, se lee el titular: CON LA REFORMA LABORAL NO PIERDE NADIE. Por favor, ¿cómo se puede ser tan manipulador? La prensa de derechas disfraza la cruda realidad con un descaro pasmoso. ¿Cómo que no pierde nadie? Hay un fuerte abaratamiento del despido, se pueden efectuar despidos procedentes simplemente con demostrar una caída en las ventas durante 3 trimestres seguidos (ojo, caída en las ventas, lo que no implica necesariamente pérdidas), y se abre la posibilidad de rebajar los sueldos a discreción por “razones técnicas, organizativas o económicas”, entre otras medidas. Pero no, no pierde nadie. ¿A quién quieren engañar?

2º) Los empresarios siempre quieren más. Son insaciables. ¿por qué no dicen claramente lo que de verdad les gustaría?: ESCLAVOS, a los que sólo hubiera que pagar lo justito para comer, asegurándose así el mantenimiento de su capacidad física para seguir produciendo. Esto no es nuevo; es ni más ni menos que la tristemente famosa “Ley de hierro de los salarios”, enunciada por el economista ultraliberal David Ricardo (1772-1823), de la escuela clásica inglesa.

3º) Tenemos dos opciones:

a) Volver a leer a Charles Dickens para familiarizarnos con las condiciones laborales y la miseria en la que vivían los trabajadores en los años de la Revolución Industrial, y así ir tomando nota de lo que nos espera.

b) Salir a la calle en masa para decir basta y que no estamos dispuestos a seguir por este camino. Hay otras alternativas, estamos en el siglo XXI, la gente está más formada de lo que puedan pensar ciertos políticos, y no estamos por la labor de perder dinero y derechos. Los empresarios exigen beneficios, ¿no? Bien, pues los trabajadores exigimos poder adquisitivo. No vale desvestir a un santo para vestir a otro.

4º) Pregunta un lector por qué actúan así nuestros gobernantes en vez de aplicar las teorías de Keynes, que resultaron muy útiles y eficaces en otros tiempos. Pues porque la ideología que predomina hoy en Europa y buena parte del mundo(señora Merkel, señor Sarkozy, señora Lagarde -FMI-, etc.) es justamente la contraria a la keynesiana. Han abrazado los postulados de la escuela clásica y del neoliberalismo más radical, que volvieron a introducir personajes como Reagan y Thatcher, quienes, como se sabe, sembraron las semillas de la desregulación financiera y de la tremenda crisis de 2007/08.

5º) En el fondo, lo que se da en realidad es una pugna entre el egoísmo y la avaricia desaforada de unos pocos, que lo único que persiguen es maximizar sus beneficios, y la defensa del bienestar de la mayoría, que aspira a ganarse la vida con dignidad y no volver a las miserias de antaño. Por curioso que pudiera parecer, una mayoría de ciudadanos españoles (que se supone viven de su trabajo) ha dado su voto mayoritario a una formación política (el Partido Popular) que sólo está dispuesta a defender con uña y carne a los primeros. Y así nos va.

6º) Apuesto a que van a ir siendo legión los que empiecen a añorar a Zapatero. Nos ha pasado exactamente igual que a las ranas de la charca en la conocida fábula de Esopo: después de protestar e insistir tanto a Zeus para que les enviara un “rey de verdad”, en lugar del leño que tenían, el dios perdió la paciencia y las mandó un gran culebrón que se las fue comiendo a todas con gran voracidad. Con una diferencia, que Zapatero no era un leño precisamente, sino que trabajaba, también tomaba decisiones, con sus errores y aciertos, y daba la cara mucho más que Rajoy, que siempre anda escondido entre bambalinas, mientras sus ministros nos anuncian una barbaridad tras otra.

Este comentario se lo dedico tanto a los que votaron al PP, convencidos de que Rajoy iba a arreglar pronto la situación, como a los votantes habituales de centro-izquierda “enfadados” con el PSOE, que prefirieron quedarse en casa el 20-N.

CONDENA AL JUEZ GARZÓN

El “affaire” Garzón tiene todo el aspecto de una auténtica cacería. Se ha imputado al ya ex-juez nada menos que por tres causas distintas, que poco o nada tienen que ver entre sí, se le ha acorralado y, finalmente, se le ha ejecutado, todo con sorprendente celeridad. Se aprecia claramente que , de antemano, había una intención de atrapar al magistrado y darle un escarmiento definitivo. La cúpula de nuestra judicatura, al igual que muchos de sus miembros, no perdonaba al juez Garzón su brillante trayectoria y se la tenía jurada. Me atrevería a afirmar que este es ahora el sentir de una gran parte de la sociedad española, con respecto a la que nuestro sistema judicial ha abierto una profunda brecha.

Si nos ceñimos a este primer caso, el de las escuchas telefónicas a los imputados del Gürtel, en mi opinión se podría haber llegado incluso a admitir cierto grado de culpabilidad por parte del juez en cuanto al procedimiento utilizado, cuya legalidad o legitimidad es en todo caso discutible. Pero, aún así, la acusación de prevaricación es excesiva, y desde luego la condena es absolutamente desproporcionada (nada menos que 11 años de inhabilitación, lo que supone en realidad su expulsión de la magistratura). La unanimidad en el veredicto me resulta cuando menos extraña y, finalmente, los términos en que está redactada la sentencia están totalmente fuera de lugar, en especial cuando se acusa a Baltasar Garzón de haber utilizado “métodos propios de países totalitarios” (¡¡??); parece que pretendiesen dar al condenado una lección de procedimientos democráticos, lo que me parece casi sarcástico.

La justicia española, a través de esta sentencia del TS, ha producido una gran decepción en una gran parte de nuestra sociedad, que se siente claramente defraudada. Estoy convencido de que también ha causado un gran estupor en el resto del mundo, dondes se seguía el proceso con enorme interés. Son muchos los que ahora apelan a la Justicia, con mayúsculas, y exigen el máximo respeto a sus veredictos, como si fuera algo que estuviera por encima del bien y del mal y todos los humildes mortales no tuviéramos otra opción que agachar la cabeza ante su supremo e infalible criterio. Sin embargo, esa Justicia está ante todo para servir a la sociedad, como cualquier otra institución, y se encuentra administrada por hombres de carne y hueso, que se pueden equivocar, que pueden no ser rigurosamente objetivos y que podrían incluso obrar para satisfacer ciertos intereses minoritarios. Y mi opinión es que aquí no ha habido objetividad, sino ensañamiento, no tanto por la condena en sí, sino por lo extremado de la misma.

SOBRE RUBALCABA Y EL PSOE

Reproduzco a continuación dos comentarios míos en el videoblog de Iñaki Gabilondo de ayer lunes día 6:

– Buenos días, Iñaki. Creo que hay que dar tiempo al tiempo. No podemos exigir que el PSOE solucione de un golpe todos sus problemas frente a la sociedad. Lo ocurrido este fin de semana ha sido un paso, uno sólo, aunque imprescindible. Tras la desaparición política de J.L. Rodríguez Zapatero, había que elegir un nuevo secretario general y, en mi modesta opinión, el partido ha optado por la mejor opción, la de la experiencia, la madurez, la mayor solvencia y la sensatez. No comparto tu pesimismo, Iñaki, cuando te refieres a la seguridad en una nueva derrota.

El hecho de que Rubalcaba esté al frente del partido no quiere decir, ni mucho menos, que todo siga igual. Su mayor edad y experiencia no están reñidas para nada con la introducción de cambios profundos en la filosofía y en la estrategia del partido. Rubalcaba es, ante todo, un hombre inteligente, con una amplia visión de la realidad, que sabe escuchar y mostrarse flexible. Rubalcaba no es culpable de la derrota calamitosa del PSOE en las elecciones pasadas. En un momento muy difícil para el socialismo español, tras la tremenda crisis económica y la controvertida gestión de Zapatero al frente del gobierno (con algunas luces y muchas sombras, reconozcámoslo), Rubalcaba tuvo el coraje de dar la cara y asumir una tarea imposible, la de remontar unas encuestas muy desfavorables y modificar una intención de voto que ya estaba decidida de antemano. Yo no caería en el error de identificar a Rubalcaba con la derrota. Me parece un juicio de valor muy injusto.

Ahora queda mucha tarea por hacer. Hay que devolver la credibilidad a la socialdemocracia española y hay que combatir el fuerte proceso de derechización que está imponiendo el Gobierno de Rajoy, que, gracias a su amplia mayoría absoluta, está actuando como un rodillo involucionista. Este combate se ganará con la fuerza de la razón y de los argumentos. Mucha suerte y mucho ánimo al equipo de Alfredo Pérez Rubalcaba.

– Como decía en mi comentario anterior, Rubalcaba y su nuevo equipo directivo tienen mucho que hacer. Lo que importa de verdad en las personas es su valía, su preparación, su conocimiento de la realidad y su capacidad para proponer soluciones y alternativas válidas. La mayor o menor juventud de la gente es algo secundario. Una persona joven no es sinónimo de futuro ni de éxito, “per se”. Un equipo ganador ha de ser sobre todo riguroso y profesional.

En la larga etapa de Zapatero, se incurrió demasiadas veces en el error de apostar por personas muy jóvenes, inmaduras y sin experiencia, otorgándoles puestos de responsabilidad que claramente las sobrepasaban. No citaré nombres, porque están en mente de todos.

Dicho todo esto, desapruebo la actitud de Carme Chacón, de desvincularse a priori de la nueva directiva. Parece más un desaire, resultado de una decisión precipitada, que el fruto de una reflexión madura. Chacón es una persona muy válida, con mucho futuro por delante, y haría bien en colaborar directamente y con lealtad con Alfredo Pérez Rubalcaba. En un partido como el PSOE, y ahora más que nunca, hay que sumar esfuerzos y talentos. No puede haber sitio para revanchismos ni rabietas.

A FAVOR DE LA FICCIÓN EN RTVE

Sabemos que una de las primeras medidas de ajuste acordadas por el nuevo Gobierno fue la decisión de reducir en 200 millones de euros el presupuesto de RTVE. y, como consecuencia de ello, sabemos también que el Ente Público se está planteando la posibilidad de suprimir de la programación series de ficción como Águila Roja o Cuéntame, si bien aún no ha adoptado una decisión definitiva.

No voy a entrar aquí en las verdaderas intenciones del Gobierno en lo que se refiere al futuro de la Televisión Pública. Es éste un tema particularmente sensible, que está levantando no poca suspicacia y muchos temores, pero no es mi intención abordarlo, de momento. Sencillamente, lo que quiero ahora es reflexionar un poco sobre los graves perjuicios que conllevaría tal decisión, en caso de que al final fuera inevitable.

Las dos series mencionadas son, justamente, unas de las que cuentan con los mayores seguimiento y aceptación por parte del público. Águila Roja ha venido registrando un share promedio del 30%, lo que se traduce en más de 6 millones de telespectadores de media por capítulo, datos que la convierten en la serie de ficción favorita del público. Por su parte, Cuéntame llega a superar el 25% de share y máximos en torno a los 5 millones de espectadores, lleva 10 años en pantalla y ha obtenido numerosos galardones. Ambas producciones gustan, indudablemente, son adecuadas para todos los públicos, y entretienen, algo que, lejos de parecer banal, tiene mucha importancia, puesto que contribuyen a que la gente se evada y distraiga al final de la jornada, olvidándose durante un buen rato de casi todos los problemas que nos acechan y agobian: inseguridad laboral, desempleo, hipotecas, bombardeo de malas noticias en los medios, etc. ¿Vamos a permitir que nos arrebaten una de las pocas válvulas de escape que nos van quedando?

La producción nacional de series de ficción ha experimentado una gran mejora y un desarrollo espectacular a lo largo de los útlimos años, si partimos de la época de Farmacia de guardia o Médico de familia. Sin entrar en la temática ni en el mayor o menor grado de realismo o fantasía que caracteriza a las distintas series, bastante variados para satisfacer gustos diferentes del público, el hecho objetivo es que ha habido un gran progreso en lo que se refiere a la realización técnica, con numerosas escenas de exteriores y de acción bien resueltas. Por otra parte, la producción de series da trabajo a muchos profesionales, no sólo los que actúan frente a las cámaras, sino a mucha gente que está detrás: personal de producción, asesores, cámaras, iluminadores, responsables de vestuario y decoración, expertos en post-producción y un largo etcétera. Se trata de un trabajo colectivo que requiere mucha profesionalidad.

En fin, sería muy lamentable que, por causa de la tijera presupuestaria, perdiésemos series de ficción como las que menciono aquí expresamente u otras que figuran en la parrilla televisiva, máxime cuando, según hemos podido saber estos últimos días, existe la pretensión por parte del Gobierno de apoyar económicamente otras manifestaciones “culturales”, bastante más minoritarias y que incluso provocan el rechazo directo de amplios sectores de la población. Me refiero, naturalmente, a las corridas de toros, que el actual ministro de Educación y Cultura, señor Wert, tiene intención de fomentar y “poner en valor” (¡cómo les gusta esta expresión!). Sería un gran contrasentido actuar así, además de una prueba palpable de ir en contra de los tiempos. ¿Será que el nuevo Gobierno tiene añoranza de la España cañí, de charanga y pandereta, sol, playa y toros?

Un cordial saludo, amigo/a lector/a.