Archive for 15 diciembre 2015

EL CARA A CARA RAJOY – SÁNCHEZ DEL 14.12.15: LAMENTABLE

Debate Sánchez- Rajoy 14D

A continuación, transcribo con pocos cambios mi comentario de hoy en el video-blog del periodista Iñaki Gabilondo, en la web del diario El País:

El debate de ayer noche organizado por Atresmedia fue decepcionante y lamentable, sobre todo a partir de la segunda mitad, cuando los dos candidatos se enzarzaron en una fea bronca de descalificación mutua, asemejándose a dos boxeadores trabados una y otra vez, sin que el árbitro de la pugna, el señor Campo Vidal, profesional de la televisión de reconocido prestigio, hiciese apenas nada por separarlos y obligarles a debatir con fluidez y serenidad sobre todos los temas cruciales que aún quedaban encima de la mesa. Pedro Sánchez (PSOE) iba llevando la iniciativa durante la primera parte, y habría ganado claramente el debate, aunque fuera a los puntos, pero cometió la torpeza de atacar de un modo frontal y personal a Mariano Rajoy (PP), quien a partir de ese momento se revolvió como un búfalo herido y rabioso contra su contrincante. Y desde ese preciso instante el debate se degradó como nunca ha ocurrido en un encuentro entre candidatos de estas características. Al final, a mi modo de ver, perdieron los dos, por su descenso al fango y su incapacidad de salir de él y abordar con perspectiva otros asuntos de vital importancia para el país. La labor del moderador fue, como ya he apuntado, en exceso pasiva, dando la imagen de permanecer ausente de lo que se traía entre manos.

Cuando a continuación tocaba tratar de Cataluña y del modelo de Estado, Pedro Sánchez insistió en seguir acusando a su rival sobre la corrupción, y el feo espectáculo siguió prácticamente hasta el final, haciendo que el espectador se sintiera (supongo que, como yo, la mayoría) profundamente incómodo. El tema de la educación (de importancia capital en España) se trató muy de pasada, y fue una verdadera lástima, porque el candidato socialista podía haber recordado el meritorio intento de consenso nacional que llevó a cabo en su momento (gobernando Rodríguez Zapatero) el ex-ministro Angel Gabilondo, y que boicoteó el entonces en la oposición Partido Popular (partido que luego impondría por su cuenta y riesgo la pésima reforma perpetrada por el señor Wert).

Me gustaría hacer la siguiente reflexión. El PP ha venido utilizando hasta la saciedad el argumento de que con el anterior gobierno socialista del señor Zapatero, el paro aumentó en sus últimos dos años de gestión hasta niveles insoportables (hasta 5 millones de desempleados), pintando este fenómeno como una consecuencia directa de su mala política. Y hasta ahora no he oido a un sólo dirigente destacado del PSOE contradecir mínimamente esta argumentación e intentar al menos una justa defensa, porque lo que ocurrió en realidad fue una desgraciada coincidencia de dos profundas crisis: la internacional de índole financiera y el estallido interno de la burbuja inmobiliaria española. Ante tal escenario, la capacidad real del gobierno de entonces era bastante limitada. ¿Tuvieron responsabilidad? Sí, desde luego, pero no toda. ¿Acaso alguien piensa que, estando el PP en el poder, las cosas hubieran sido muy distintas? Aún admitiendo que hubieran reaccionado con más prontitud de la que mostró el ejecutivo socialista, cosa que nunca sabremos, las consecuencias habrían sido igualmente devastadoras en un país como España, cuyo desarrollo económico se basaba desde hacía ya demasiado tiempo en la construcción y la promoción inmobiliaria, con el aplauso y aquiescencia de TODOS los responsables: promotores, empresarios, banqueros, administraciones públicas (en especial ayuntamientos y comunidades autónomas), y políticos de toda clase y condición.

Y con esto termino. Estoy convencido de que el debate de ayer ha señalado el fin de una época. A partir de ahora, los partidos emergentes, en especial Podemos y Ciudadanos, van a tener mucho más protagonismo, y confío en que sea para bien de esta sociedad nuestra, tan maltratada y ninguneada por sus gobernantes.

EL DEBATE A CUATRO DE LA NOCHE DEL 7 D

Otra imagen debate electoral 07.12.15

Reproduzco a continuación, con pocas variaciones, mi comentario personal subido al video-blog de Iñaki Gabilondo el día 08.12.15, en relación con el debate organizado por Atresmedia en la noche del día anterior:

En mi opinión, el debate de ayer tuvo un enorme interés, generó una expectación  fuera de lo común, y seguramente contribuyó en gran medida a clarificar las posiciones y propuestas políticas de los distintos participantes. Me agradó el formato, ágil, abierto y flexible, sin trampa ni cartón, y debo elogiar la excelente labor de los dos periodistas conductores del programa, Vicente Vallés y Ana Pastor, que contribuyeron a marcar un antes y un después en este tipo de debates pre-electorales. Por poner algún que otro pero, eché de menos a otros líderes, singularmente a Alberto Garzón (IU), un político honesto y coherente a quien considero muy válido. Y también me disgustó que no se tratase para nada el gran problema del medio ambiente y el cambio climático, uno de los grandes temas ausentes ayer noche (otra importante cuestión eludida fue la presión inmigratoria).

Lo más chocante (y yo diría que delirante) en la organización del debate fue sin duda alguna la negativa de Mariano Rajoy a asistir al mismo y medirse de igual a igual con los líderes del PSOE, Podemos y Ciudadanos. Ya hizo lo mismo en el debate convocado una semana antes por el diario El País, y retransmitido en directo por la web. Estas clamorosas ausencias pasarán factura con toda seguridad al ahora presidente del Gobierno, quien en esta ocasión ha preferido “delegar” en su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. En cualquier caso, se trata de un hecho insólito y que dice muy poco en favor del coraje personal del señor Rajoy.

Pasando ya al desarrollo del debate, en mi opinión ganaron a los puntos los líderes de los dos partidos llamados emergentes (Podemos y Ciudadanos), que estuvieron más brillantes y captaron más la atención del espectador. Y a mi modo de ver, destacó sobre todos Pablo Iglesias (Podemos), quien acudió al evento más y mejor armado de argumentos sólidos y fue el más incisivo a la hora de señalar los problemas económicos y sociales causados por la política neoliberal seguida hasta el momento. Sus críticas fueron demoledoras y no admitieron réplicas de fondo. En cuanto a Albert Rivera (Ciudadanos), demostró una vez más lo que ya sabemos de él, que es un orador hábil, que sabe exponer con brillantez sus puntos de vista y que no vacila en lanzar cargas de profundidad a ambos lados, en especial al PP y al PSOE. Personalmente, no puedo estar de acuerdo con él a la hora de enjuiciar a los dos grandes partidos tradicionales como la misma cosa, o como las dos caras de la misma moneda. Me parece un argumento facilón y bastante alejado de la realidad, que merece un análisis más profundo y maduro. También veo a Rivera un tanto crecidito y arrollador, como si no tuviese ninguna duda en verse a sí mismo ganador.

En cuanto a Pedro Sánchez (PSOE), aunque es un político a estimar y valorar, con buenas intenciones  y aptitudes personales y una imagen impecable, lo veo demasiado acorralado entre Podemos y Ciudadanos, razón por la cual le está resultando muy difícil abrirse paso entre ambas fuerzas emergentes, situadas ambas respectivamente a su izquierda y a su derecha. Y ello no es por su culpa, sino por la de su propio partido, que sufrió una enorme pérdida de credibilidad en la segunda legislatura de Zapatero, y me temo que no se ha recuperado aún de aquella debacle. Me temo que esta formación deberá resolver todavía profundas contradicciones internas, así como una crisis permanente de liderazgo, motivada por la escasa lealtad demostrada continuamente por la líder andaluza Susana Díaz hacia su Secretario General.

Queda finalmente Soraya Sáenz de Santamaría (PP). La actual vicepresidenta del Gobierno defendió como pudo su posición y mantuvo una cierta dignidad, si bien más en las formas que en el fondo. Para defender sus tesis, se aferró a una serie de clichés bien aprendidos, como aquello de que “ahora España crece” (un crecimiento que aún no es sólido, que ha tardado en exceso en empezar a producirse, y que ha ido acompañado de un peligroso aumento de la deuda pública, entre otras cosas negativas que se soslayan) “y crea empleo” (un empleo absolutamente precario, temporal y de pésima calidad, en cualquier caso), y se vio incapaz de defender la posición de su partido en el gravísimo tema de la corrupción. Y es que, reconozcámoslo, es imposible defender lo indefendible, cuando todas las evidencias van clamorosamente en tu contra. También se vio acorralada cuando se trató, por ejemplo, la cuestión educativa. ¿Quién puede hablar a favor de la reforma llevada a cabo por el ex-ministro Wert, que ha conseguido poner en su contra a TODA la comunidad educativa española? Un plan educativo condenado a desparecer desde el mismo momento de su implantación.

En resumen, un debate de altura (algo casi insólito en los últimos tiempos, caracterizados casi siempre por la mediocridad y el detestable “y tú más”) y que marca sin duda nuevas formas de hacer y dar a conocer política en España. Ahora, que cada cual analice todo cuanto ayer se dijo y medite bien su voto.