Archive for 29 octubre 2010

Más “cosillas” sobre la oposición del PP

Todo lo que he señalado en mi entrada del día 27 se comprueba perfectamente al observar el reciente debate de los Presupuestos Generales para 2011 (más o menos igual que los presupuestos de años anteriores). Nada más llegar al Congreso los Presupuestos elaborados por el equipo de la Vicepresidenta Económica, surgen inmediatamente en las filas del PP voces descalificándolos por entero y tachándolos de antisociales, inútiles, generadores de más paro, y otras lindezas por el estilo, eso sí, sin aportar el más mínimo argumento que sostenga sus opiniones tan radicales.
Y yo me pregunto: ¿se habrán leído los citados presupuestos?, ¿se habrán tomado la molestia de echarles un vistazo y realizar siquiera un somero análisis? Una de dos, o son unos auténticos “supermanes” capaces de revisarlos y valorarlos en un instante, o materialmente no han dispuesto del mínimo tiempo ni de los recursos necesarios para semejante tarea, imprescindible para criticarlos con conocimiento de causa.
Otro gravísimo asunto en el que los hombres y mujeres del PP exhiben una táctica facilona y de gatillo fácil es el del paro, cuyos preocupantes niveles y evolución son, para ellos, una simple consecuencia de la política desarrollada por el Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero. Así, sin más, y se quedan tan anchos y tan pagados de sí mismos, poniendo encima cara de satisfacción. Pues les quiero decir que no, que faltan por completo a la verdad (por decirlo educadamente), y además lo saben muy bien. Sin entrar ahora en mayores profundidades, el alto nivel de paro en España se ha debido al particular modelo de desarrollo económico que ha caracterizado a nuestro país durante décadas, con un sector de la construcción inmobiliaria demasiado fuerte que ha actuado como motor principal de nuestra economía. De haber seguido en el poder el PP, a ellos les habría pasado exactamente lo mismo. La culpa, en este asunto, está repartida entre toda la clase política y dirigente española, que debería haber intentado corregir este desequilibrio desde hace ya muchos años. Pero sobre este tema habrá que hablar más y mejor en otra ocasión.
Lo que deseo señalar aquí y ahora es que esta peculiar manera de hacer oposición que lleva a cabo el Partido Popular no hace ningún favor al país, ni siquiera a su propio electorado. Lo único que ha conseguido es arrastrarnos a todos a un grave deterioro de la vida pública, a una desmoralización muy acusada en la ciudadanía y a una clara radicalización en las posturas. Por otra parte, no cabe duda que este clima enrarecido de acusaciones y descalificaciones lleva a una pérdida inestimable de tiempo y energías en las réplicas, respuestas y contra-argumentaciones que se provocan en el lado del Gobierno y las filas socialistas.
Yo estoy convencido de que ejercer la oposición y discrepar en asuntos más o menos concretos no significa en modo alguno “poner a caldo” al contrario, sea cual sea el tema de que se trate. Tenemos que exigir a nuestros políticos calma, prudencia, sensatez y rigor en los planteamientos. Están obligados a encontrar espacios de entendimiento en cuestiones claves como la educación, la lucha contra el terrorismo, la política exterior y de defensa, e incluso la economía, sobre todo en el momento actual, que no admite frivolidades de ningún tipo.
Llegados a este punto, yo me hago la siguiente pregunta: ¿Será capaz en algún momento el PP de centrarse o, por el contrario, habrá que buscar otras alternativas? La verdad es que, con el actual equipo liderado por Rajoy, parece muy difícil que vaya a cambiar y sosegar su estrategia opositora.
De ser así, los electores centro-derecha deberían forzar el cambio y explorar otras opciones, castigando así el radicalismo verbal y vacío de ideas del que ha hecho tanta ostentación el Partido Popular en estos seis años que llevan en la oposición.

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Algunos comentarios sobre la oposición española

Ya desde hace algún tiempo, tenía muchas ganas de expresar alto y claro opiniones mías personales acerca de la realidad política y económica que vivimos actualmente en España, sobre todo a la vista del mal ambiente que se percibe y de la escasez de aportaciones positivas y constructivas que intenten resolver los graves problemas que nos afectan.
En este mi estreno como bloguero no puedo dejar de referirme a la pésima labor de oposición que ejerce el Partido Popular. Más adelante me ocuparé de la labor de gobierno y de otros temas, que sin duda dan para muchos análisis y comentarios. Pero hoy voy a centrarme en el PP, como acabo de señalar.
En la anterior legislatura, el inefable tándem Acebes-Zaplana, amén de su jefe Mariano Rajoy, inauguraron un estilo de oposición facilón, mezquino y vacío, limitándose a desacreditar de manera continua la labor del Gobierno y, muy especialmente la de su Presidente, atribuyendo a éste todos los males habidos y por haber, reales o imaginarios. Tras las últimas elecciones generales, Rajoy, como sabemos, realizó una serie de cambios importantes en la organización de su partido, y algunos pensamos ingenuamente que su oposición iba a ser más certera, más profesional y más constructiva.
¡Gran error! Tanto el presidente como su nuevo equipo, en particular el nuevo tándem Cospedal-Sáenz de Santamaría, han seguido exactamente por la misma senda: descalificaciones continuas, desaprobaciones categóricas, mensajes negativos continuos de que, o se cambia a Zapatero, o esto -España- se va poco menos que al desastre. Y todo ello sin argumentos de peso, sin ningún tipo de razonamiento y sin atisbo alguno de cooperar en determinados asuntos de Estado con el Gobierno.
En definitiva, han seguido fielmente la táctica del “calumnia, que algo queda”, provocando además un clima de crispación y enfrentamiento verbal que en nada contribuye a la búsqueda de soluciones efectivas a los problemas reales de nuestro país.
Con esta política demuestran dos cosas:
1º Que el PP no ha digerido nunca que el PSOE les haya apartado del poder, y eso que han tenido lugar dos elecciones generales.
2º Que carecen de ideas y propuestas de verdad para intentar afrontar los problemas del país, fundamentalmente la crisis económica (ya hablaré de ella más adelante). Aún estoy esperando un verdadero debate con un mínimo de rigor intelectual, que critique con fundamento la labor del Gobierno. Sólo insultos y descalificaciones que, aparte de enrarecer el ambiente, no demuestran absolutamente nada.
Sinceramente, creo que España se merece otra oposición más rigurosa, seria, racional, leal y constructiva. Parece mentira que todas estas personas hayan pasado -se supone- por la Universidad. Si es así, ¡qué pérdida de tiempo y cuántos recursos malgastados!
Seguiremos hablando.