Archive for 13 enero 2013

¿SE MUEVE ALGO EN LA ECONOMÍA ESPAÑOLA?

Interior de la Bolsa

          A lo largo de esta segunda semana del año, se están observando algunos indicios que parecen sugerir una mejora de la situación española frente a los mercados financieros. La tristemente famosa prima de riesgo, que parece ser la máxima preocupación de nuestro presidente Rajoy, se ha situado en 330 puntos básicos, lo que supone la mitad de los niveles alcanzados en julio pasado, cuando este índice alcanzó sus máximos históricos. Por su parte, el Tesoro ha conseguido colocar holgadamente sus últimas emisiones de bonos, comprometiéndose a pagar un 5% en los bonos a 10 años, lo que a juicio de algunos expertos es todo un éxito (todo es relativo, pienso, y a mi modestísimo juicio me sigue pareciendo una barbaridad, pero es sólo una opinión). Paralelamente, la Bolsa española está registrando estos días una tendencia alcista. En definitiva, se puede observar que el capital extranjero está volviendo en cierto modo sus ojos hacia España.

          De cualquier modo, creo que nadie debería echar aún las campanas al vuelo (como ya he observado que se han apresurado a hacer algunos medios periodísticos), puesto que está por ver si estos indicios marcan o no una tendencia sostenida en el tiempo. Además, no lo olvidemos, estos datos afectan estrictamente al mundo financiero, que gira en una órbita muy alejada de ese otro mundo, el de la economía real, en el que nos encontramos la inmensa mayoría de los ciudadanos, con nuestros problemas y fatigas cotidianos, nuestras estrecheces y nuestras perspectivas.

          Yo me pregunto que, si estamos ante una mejora o relajación de  la soga con que los mercados financieros han estado atenazando a España, en qué datos objetivos se puede fundamentar este aparente cambio de actitud. ¿Por qué hace seis meses estábamos al borde del mismísimo abismo, abocados casi inapelablemente al rescate, y ahora en cambio ese fantasma parece haberse alejado? ¿Realmente ha cambiado algo a mejor, que infunda mayor confianza y credibilidad a los grandes inversores a nivel global? Personalmente, ni lo veo ni lo percibo, tengo que confesarlo. Sospecho que, en esto de las altas finanzas internacionales y la mayor o menor credibilidad de los países, hay muchos factores etéreos y difuminados que escapan a mi humilde capacidad de detección. Repasaré, sin embargo, algunos indicadores económicos que sí están a mi alcance.

          Si atendemos al grado de cumplimiento del déficit público, observaremos que para el año 2012 se pasó sucesivamente de un compromiso inicial del 5,3% a un nuevo objetivo del 6,3%, pactado con Bruselas ya por el nuevo Gobierno, y que realmente vamos a acabar en torno al 8%, de acuerdo con los últimos datos disponibles. Por supuesto, todavía no conocemos la cifra oficial de cumplimiento, pero todo indica que los tiros van por ahí. De manera que, en un año de nuevo gobierno, con toda la cascada de recortes, ajustes, subidas de impuestos, sacrificios, reforma laboral, despidos a mansalva y demás, habremos pasado de un 9,4% a finales de 2011 a un 8% o más en 2012 (incluyendo las ayudas a la banca, en ambos casos). Sinceramente, ¿se puede considerar esta evolución como un éxito, habida cuenta del enorme precio pagado por la sociedad española en el año que acaba de finalizar?  ¿No habría, por el contrario, que considerarlo un fracaso? Recordemos que el objetivo negociado y comprometido por el Gobierno de Rajoy era del 6,3%. Lo que resulta incuestionable es que, en un contexto de recesión, impulsado precisamente por la política presupuestaria fuertemente restrictiva, el cumplimiento de los objetivos de reducción del déficit se hace más y más difícil de lograr.

          El PIB va a finalizar el año 2012 con una caída del 1,5% respecto del ejercicio anterior, y no parece que el año 2013 vaya a comportarse mejor. Según el Indice de Producción Industrial, publicado por el INE, a finales de noviembre la caída interanual era nada menos que de un 7,3%, con lo que el mencionado índice se situaba ¡a niveles de 1993! Realmente, un dato muy negativo. En cuanto al nivel de desempleo, con un paro real ya superior a los 6 millones de personas, casi mejor no hablar; no me gusta hurgar demasiado en la llaga. Por su parte, el IPC acabará el año 2012 con un incremento anual del 2,9%, un dato también muy preocupante si tenemos en cuenta el contexto de recesión y de fuerte reducción de la renta disponible y del poder adquisitivo de los españoles.

          Seguramente, la única variable macroeconómica de España que está registrando un comportamiento más favorable es el comercio exterior. En efecto, la Balanza de Pagos por Cuenta Corriente presenta en el período enero-octubre de 2012 un saldo negativo (deficitario) de 14.909,9 millones de euros,frente a una cifra también negativa de 31.659,3 millones de euros para el mismo periodo del año anterior. Ha habido una mejoría significativa, sí, pero no olvidemos el importante déficit energético que lastra desde siempre nuestra economía, y sobre el que no se está actuando con firmeza para intentar reducirlo por todos los medios (esta debería ser una prioridad indiscutible de cualquier gobierno).

          Para resumir y sacar algunas conclusiones, tal y como están las cosas en la economía real española, que es la que nos da de comer a todos, parece cuando menos extraña esta mejoría incipiente en el ámbito estrictamente financiero, aunque por supuesto bienvenida sea, si es que se confirma. Todo lo que suponga un abaratamiento de la deuda y una mayor facilidad de financiación exterior es sumamente positivo, faltaría más. Pero que nadie se apresure a ponerse “medallitas” de ninguna clase, porque, si empieza a haber indicios positivos en este terreno sería muy injusto atribuírselos al buen hacer de este Gobierno, que nos ha castigado con el mayor recorte de derechos, prestaciones y rentas del trabajo de toda la historia reciente. En todo caso, parece que ahora inspiramos más lástima a ciertos señorones de la alta política europea, como el comisario de Asuntos Económicos Olli Rehn o el presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, que se han puesto más “blanditos” y ahora empiezan a hablar de España en términos más suaves, mostrándose dispuestos a relajar nuestro grado de cumplimiento del déficit para los años venideros. ¡Qué buenos que son estos grandes prebostes, que nos relajan el castigo y nos llevan de excursión!

          Un saludo muy cordial a todos.