Archive for 30 abril 2012

ALGUNA LUZ EN EL HORIZONTE

Hace pocos días conocíamos las cifras del desempleo en España correspondientes al primer trimestre del año. En total, unos 365.000 parados más en lo que llevamos de 2012, con lo que la cifra global se sitúa ya en unos 5,6 millones de personas sin empleo. Al mismo tiempo, hemos sabido también que el PIB ha vuelto a descender (esta vez alrededor de un 0,4%) por segundo trimestre consecutivo, lo que “oficializa” de alguna manera la situación de recesión de la economía española. Por su parte, la deuda pública de nuestro país volvió a sufrir el ataque de los mercados desde los primeros días de abril, con una prima de riesgo que llegaba otra vez a niveles de serio peligro, en torno a los 430 puntos básicos, con lo que reaparecían las dificultades de financiación en los mercados internacionales. Parece que no han servido de mucho las continuas y duras medidas de austeridad adoptadas por el ejecutivo de Rajoy, al menos en lo que se refiere a los reiterados mensajes de confianza que se han pretendido lanzar a esos mismos mercados.

La situación general de nuestra economía, a juzgar por estos datos y otros muchos, no ha hecho más que empeorar desde que se produjo el cambio en el gobierno de la nación. Algunos argumentarán que es demasiado pronto para exigir resultados a un gobierno que acaba de empezar. Pero es que, en relación con el problema número uno que tenemos en España, que es el brutal nivel de desempleo, el propio gobierno espera que siga creciendo durante este año (hablan de 600.000 parados netos más, y parece que se podrían quedar cortos en su previsión) e incluso ya está reconociendo que apenas se generará empleo nuevo en ¡toda la legislatura! Entonces, ¿dónde quedan sus objetivos y sus promesas de acabar con el paro, promesas sobre las que el Partido Popular montó toda su campaña electoral ante el 20-N? Todo ello ha quedado, sencillamente, en agua de borrajas, y la dura realidad ha tirado por los suelos los continuos brindis al sol que Rajoy y toda su gente proclamaban en relación con el problema del desempleo mientras estaban en la oposición: “lo primero, el empleo”, “nosotros tenemos la solución”, “sabemos lo que hay que hacer”, “daremos confianza”, etc., etc.

Lo que sí ha hecho el Gobierno de Rajoy es practicar, con un entusiasmo digno de mejor causa, una política continuada y agresiva de austeridad fiscal, marcada por unos duros recortes tras otros. La empezaron a llevar a cabo desde el primer momento (subida del IRPF y reducción de presupuestos en I&D y RTVE), continuaron con la reforma laboral (sumamente lesiva para los trabajadores), siguieron con los PGE (los más austeros y regresivos de la democracia) y, de momento, han terminado con la reducción adicional de 10.000 millones de euros más en sanidad y educación (aparte de lo especificado en los propios presupuestos). Pero es que la cosa no termina ahí, ni muchísimo menos. A juzgar por las declaraciones del presidente Rajoy hechas ante sus fieles militantes este fin de semana, en el congreso del PP madrileño, su calendario de “reformas” continuará, viernes tras viernes, durante la legislatura entera. Y pongo aposta las comillas en la palabra “reformas”, porque en realidad no son más que recortes y tijeretazos; no hay nada creativo ni positivo en ellas. Mariano Rajoy, no sé si proponiéndoselo o no, ha conseguido infundirnos auténtico pánico ante su futuro calendario reformista, aparte de un rechazo frontal al carácter de sus medidas. Y además ha logrado que, cada vez más españoles, le cojamos manía a un día tan agradable como siempre ha sido el viernes, preludio del fin de semana; ahora es sinónimo de malas noticias, de pérdida de derechos y de renta disponible para la gran mayoría de los ciudadanos.

Por fortuna, y mientras el presidente Rajoy nos amenaza con más “tazas” de lo mismo, provocando el delirio de sus incondicionales en los actos de partido y el más puro terror entre la gente de la calle, en el horizonte europeo empiezan a detectarse algunas señales esperanzadoras, que pronostican un posible cambio de rumbo en la política económica de la Unión Europea. Parece que, por fin, un nuevo enfoque es posible en el tratamiento de la crisis, que, no lo olvidemos, no afecta sólo a España, sino que con distintos matices implica a todos los miembros de la eurozona, cuyo crecimiento económico es muy débil en su conjunto.

El signo más significativo viene dado por la previsible victoria del socialista François Hollande en las casi inminentes elecciones presidenciales francesas, con lo que se rompería el tándem Sarkozy-Merkel, que ha presidido la política económica europea en estos dos últimos años, prácticamente sin oposición de ningún tipo. Hollande ya ha manifestado claramente su oposición a la austeridad a ultranza que se ha impuesto desde Berlín y París. Últimamente, otras piezas se empiezan a desencajar del actual puzzle europeo, como es el caso de Holanda, hasta ahora fiel seguidora de las doctrinas merkelianas y que ha mostrado sus graves dificultades para cumplir los objetivos de déficit. Instituciones de tanto peso como el FMI y el propio BCE ya se han pronunciado sobre la necesidad de implementar políticas específicas de crecimiento, ante la imposibilidad de que el ajuste fiscal a ultranza baste por sí sólo para superar la crisis actual. En el seno de la Comisión y el Consejo europeos se está discrepando abiertamente de la política impuesta hasta ahora, y se reclaman otras acciones diferentes a la contención del déficit. Y, finalmente, incluso la propia Canciller alemana Angela Merkel está estudiando un amplio plan de desarrollo de la inversión, que estimularía el crecimiento en todos los países miembros, en particular los más castigados por la recesión, como Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia, plan que se llevaría a cabo a través del Banco Europeo de Inversiones. ¿Se acabará imponiendo el sentido común, como reclaman ya muchas voces autorizadas? Ojalá sea así, y pronto.

Tendría gracia que el ascenso de un socialista a la presidencia francesa (junto a otros factores, por supuesto) acabe significando la tabla de salvación para un gobierno de derechas como el nuestro. Paradojas de la vida, y de la economía.

Anuncios

Y AHORA….ASALTO A RTVE

Una de las últimas decisiones adoptadas por el Gobierno de Mariano Rajoy, anunciada tras el consejo de ministros de ayer viernes 20 de abril, consiste en otorgarse a sí mismo la facultad de nombrar unilateralmente al nuevo presidente de RTVE. A ella se suma la decisión simultánea de reducir el número de miembros del consejo rector del ente público (que pasan de doce a nueve; se suprimen los representantes de los sindicatos, ¡qué casualidad!), y de eliminarles el sueldo que les correspondía hasta ahora, con lo que en realidad se está invitando a todos ellos a buscarse otra actividad remunerada y, por consiguiente, abandonar su dedicación exclusiva.

Ni que decir tiene que, con estas medidas, el Gobierno de Rajoy rompe el consenso que había existido al respecto entre las fuerzas políticas y que habían propiciado una fructífera etapa de 6 años de independencia, pluralidad, rigor informativo y gran calidad en nuestra televisión pública nacional.

A continuación, transcribo mis opiniones sobre este gravísimo asunto, tal y como las he vertido hoy mismo en la red eskup del diario El País:

La verdad es que esto se veía venir, aunque, al menos en mi caso, albergaba la esperanza de que al final se dejasen las cosas como están en RTVE, que los malos pronósticos no se cumplirían, por el propio prestigio que había alcanzado nuestra televisión pública, no sólo dentro de España sino en el extranjero (ahí están los numerosos galardones cosechados a lo largo de esta última etapa). En especial, los programas de tipo informativo se caracterizan por su calidad, independencia, rigor y pluralidad, gracias a un equipo de profesionales envidiable. Ahora todo esto se va a acabar por el afán intervencionista de un solo partido político que, pese a su actual mayoría absoluta en el parlamento, no está legitimado para controlar a su gusto particular algo tan importante para la vida democrática como es una RTVE independiente y profesional. Esto es profundamente decepcionante. Pero los ciudadanos no debemos permanecer impasibles ante este atropello. Habrá que protestar con energía en todos los foros y en la propia calle, si es preciso.

El Gobierno de Mariano Rajoy está perpetrando el mayor recorte de derechos en la historia de nuestra democracia, precisamente ellos, que lanzaban indecentemente esta misma acusación al anterior Presidente Zapatero, tras las medidas adoptadas por él a partir de mayo de 2010. No deja de ser irónico. Pero lo grave es que los recortes no son sólo de tipo económico, sino que afectan a cuestiones tan sensibles como el derecho a una información objetiva, verídica y de calidad, e incluso a la libertad de manifestación y protesta en los espacios públicos, a juzgar por la normativa que está preparando a toda prisa el ministro del Interior Jorge Fernández Díaz. A mí todo me parece gravísimo, por cuanto significa una estrategia integral de control, manipulación y restricción de derechos civiles. La verdad es que, a veces, me pregunto si todo esto es real o se trata de una pesadilla. Estamos en pleno siglo XXI. ¿Qué pasa con todo lo que se supone que ha avanzado nuestra sociedad tras 33 años de democracia? ¿Vamos a consentir un retroceso a tiempos que creíamos ya del todo superados?

Aquella entrevista de Ana Pastor a Dolores de Cospedal (27.04.11 en los Desayunos de TVE) fue muy significativa y ya puso de manifiesto las oscuras intenciones de la dirección del PP con respecto al Ente Público RTVE. Todos recordamos las inauditas acusaciones de Cospedal a los informativos de TVE, tachándolos de partidistas y poco objetivos, ¡¡precisamente ellos, que aportaban vergonzosos ejemplos de manipulación, como el caso de Telemadrid!! También recuerdo la reacción de la periodista Ana Pastor, elegante, comedida, pero en justo y franco desacuerdo con las opiniones de la secretaria general del PP. Mi preocupación por el futuro de nuestra televisión pública empezó en ese mismo momento. Una fecha de triste recuerdo, ciertamente.

UNAS CUANTAS PROPUESTAS DE EMERGENCIA

A principios de esta misma semana, mientras leía noticias y comentarios en la página web del diario El País, en particular los que se relacionaban con la mala evolución de la deuda pública española en los mercados y la fuerte subida que había experimentado últimamente nuestra prima de riesgo, y en definitiva con el fantasma de la intervención rondando de nuevo sobre nuestras cabezas, se me ocurrieron una serie de propuestas que se podrían llevar a cabo en España para salir de una vez del atolladero en que nos encontramos, propuestas que escribí en la red ESKUP de dicha web, a modo de un comentario más. Confieso que no están muy elaboradas y que obedecen más al cabreo del momento y al sincero afán de buscar salidas a esta especie de trampa en que está atascado el país, más que a una reflexión profunda y largamente meditada.

A pesar de ello, y aunque algunos me acusen de simplista o ingenuo, me he decidido a recuperarlas y a transcribirlas, casi sin cambios, en mi blog. A lo mejor, entre un disparate y otro, hay algo positivo que se pueda aprovechar. Ahí van estas propuestas:

  1. Formación urgente de un Gobierno de concentración, con la participación y/o el apoyo de todas o casi todas las fuerzas políticas parlamentarias.
  2. Creación de un banco público que trabaje de verdad al servicio de las familias y de las pequeñas y medianas empresas. Esta entidad competiría en el mercado financiero con todos los demás bancos y cajas de ahorros, como un actor más.
  3. Se aprobaría inmediatamente la contribución fiscal de la Iglesia Católica (IBI sobre su numeroso patrimonio inmobiliario) y de las grandes fortunas (Impuesto sobre el Patrimonio).
  4. Recuperación urgente de todos los procesos productivos, administrativos y de servicios deslocalizados y desviados a otros países (de Sudamérica y Asia, fundamentalmente).
  5. Establecimiento de gravámenes y restricciones severas a un gran número de productos extranjeros, cuya importación desequilibra en exceso nuestra balanza comercial.
  6. Fomento del consumo de productos y servicios nacionales.
  7. Desarrollo urgente, recurriendo incluso a la iniciativa pública, de instalaciones generadoras de energías limpias y renovables (debido a circunstancias que sería prolijo enumerar aquí, la energía solar está prácticamente sin desarrollar en España, pese a todo su gran potencial).
  8. Suspensión inmediata de todos los recortes puestos en marcha  en materia educativa y sanitaria. Racionalización, sí. Recortes y pérdida de calidad, no.
  9. Apoyo sin reservas a todas las actividades de investigación y desarrollo, por razones obvias de futuro del país.
  10. Corrección urgente del exceso de altos cargos en las administraciones y empresas públicas, que tanto sangra nuestros recursos (en cuanto a las empresas privadas, allá ellas con la política de recursos humanos que quieran llevar, pero creo que muchas de ellas padecen el mismo problema).
  11. Una de dos, o prohibición por ley de salarios superiores a los 300.000 euros anuales, o bien una fiscalidad mucho más agresiva y eficaz que la actual con las rentas muy altas. Es intolerable que ciertos ejecutivos perciban ingresos de 2, 4, 6 ó más millones de euros anuales, cuando a nuestros jóvenes les están ofreciendo salarios de miseria de 400 euros mensuales.

Yo añadiría otra acción más, que seguramente tendría que ir en el primer o segundo lugar de la lista, y es la negociación urgente de España con la Unión Europea, de igual a igual, de otro calendario muy distinto de ajuste presupuestario y consolidación fiscal, ya que está demostrado claramente que los objetivos actuales no sólo son imposibles de cumplir, sino que están empujando nuestra economía a una espiral recesiva, como reconocen ya muchas voces autorizadas (hasta el mismísimo FMI, dirigido por la señora Lagarde, lo ha declarado sin paliativos esta misma semana).

LA DESAFORTUNADA CACERÍA REAL

A continuación, reproduzco íntegramente mi comentario de hoy en el video-blog del periodista Iñaki Gabilondo (web del diario El País), a propósito del accidente sufrido por Don Juan Carlos de Borbón durante su viaje privado a Botswana, con el objeto de participar en una cacería:

Me apena profundamente que esta actuación de Don Juan Carlos, tan inoportuna, impopular y poco edificante, eche por tierra casi todo el prestigio que, a mi juicio, se ha ganado justamente tras un largo reinado de 36 años y 33 años de democracia, en cuya implantación el propio Monarca jugó un papel decisivo. Siempre he sentido un gran afecto por él, quien desde el principio y en todo momento quiso ser el Rey de todos los españoles. Su trabajo constante, su simpatía y su fuerte implicación personal en la marcha del país le han granjeado el respeto y la admiración de muchos, aún dejando aparte su actuación ejemplar aquel aciago 23-F de 1981. Yo, al menos, lo siento de esta manera.

Este viaje privado a Botswana ha sido un ejemplo de todo lo que no se debe hacer, por muchas razones: por ser una demostración de lujo y gasto excesivos, sobre todo en estos tiempos tan duros que estamos viviendo la mayoría de los españoles; por dedicarse a matar elefantes por puro placer, lo que dice muy poco de su sensibilidad hacia la Naturaleza (qué poco ha aprendido de la Reina en este aspecto, quien por su parte siempre ha mostrado un profundo amor por los animales); y, finalmente, por la imprudencia temeraria que ha mostrado, ya que a su edad, y por la responsabilidad pública que ostenta, no está para correr riesgos de estas características. Después de esto, le va a ser bastante difícil restituir el prestigio de que gozaba anteriormente.

De todas formas, desde mi modestísima opinión, yo aconsejaría a todos ser prudentes y evitar echar más leña al fuego con el tema delicado del futuro de la monarquía. No estamos en absoluto para crearnos más problemas ni abrir nuevos frentes de polémica, en estos momentos de profunda crisis económica, cuestión ésta que me parece mucho más grave para nuestra vida diaria y futura.

Buenos días, Iñaki y contertulios.

No hace muchas semanas, publiqué en este mismo blog un artículo titulado “AL REY LO QUE ES DEL REY” (23.12.11), en el que defendía el papel de Don Juan Carlos y de la Corona, cuando salieron a la luz la supuestas irregularidades y negocios fraudulentos de su yerno Iñaki Urdangarín.

¿GOLPE DE AUTORIDAD O GOLPE DE GRACIA A LOS ESPAÑOLES?

El nuevo Gobierno está actuando conforme a los mismos patrones que no hace muchos meses criticaba tan duramente en el gobierno de Rodríguez Zapatero, cuando el PP ocupaba los escaños de la oposición. En efecto, podemos comprobar que Rajoy y sus ministros están gobernando a impulsos, según soplan los vientos de los mercados de capitales. Hace poco más de una semana presentaron ¡por fin! los Presupuestos Generales para 2012, y ahora mismo acaban de anunciar un nuevo plan extraordinario de reducción del gasto en Sanidad y Educación por valor nada menos que de 10.000 millones de euros, como medida adicional a los severos ajustes contenidos en los propios PGE . Es decir, que a los más de 30.000 millones de euros de reducción presupuestaria previstos para este año, que ya de por sí constituyen un bajón de gran calibre, habrá que añadir la friolera de otros 10.000 millones más. ¿Motivo?: aplacar a los mercados, que de nuevo parecen estar empeñados en castigar la deuda pública española. Los ciclos se repiten, gobierne quien gobierne y se tomen las medidas que se tomen.

Me ha llamado la atención la portada del diario ABC de hoy, en directa relación con esta nueva decisión del Gobierno. Junto a una foto en primer plano del Presidente Rajoy, se lee en grandes titulares: “GOLPE DE AUTORIDAD”. Me resulta patético el esfuerzo realizado por la prensa de derechas en apoyo de las medidas del nuevo ejecutivo. En lugar de un golpe de autoridad, habría que calificar esto más bien como un bandazo fruto de la histeria.

A mi juicio, la verdadera autoridad consistiría en ir a Bruselas, cargado de datos y razones, y decir con claridad y rotundidad a las autoridades comunitarias que así no se pueden hacer las cosas, que un país como España no puede sumirse en una más que segura depresión con este plan de austeridad que se nos ha impuesto. Es imprescindible contar con un plazo mucho más dilatado para llevar a cabo la reducción de déficit prevista, y además hay que exigir una serie de contrapartidas y apoyos que aseguren en paralelo la recuperación de nuestra actividad económico-productiva y la creación de empleo, cuestión ésta última con la que todos se escandalizan (me refiero a nuestro nivel de desempleo), pero por la que nadie mueve un dedo para resolverla. Esto es lo que haría un auténtico gobernante, un estadista, en defensa de los verdaderos intereses de su pueblo.

Se constata con tristeza, una vez más, que todos los esfuerzos y sacrificios se exigen íntegramente a las clases trabajadoras y a los colectivos con menores recursos. La reforma financiera de Luis de Guindos ha sido extremadamente suave (“extremely light”, como podría decir él mismo al Comisario Olli Rehn, susurrándoselo  al oído, como es su estilo); no ha cambiado en absoluto el funcionamiento al día de hoy de la banca española, como tampoco lo ha conseguido la gran cantidad de liquidez puesta a disposición de las entidades financieras por parte del BCE. El crédito a familias y pymes sigue sin fluir, que es el objetivo último que se pretendía. Se ve cada vez más necesario contar con una banca pública, como el instrumento más eficaz para atender las necesidades de la economía real, ante el parón crediticio por parte de casi toda la banca privada nacional, cuyos intereses evidentemente se sitúan en otra órbita muy distinta a la de la gente de la calle.

La amnistía fiscal, por su parte, constituye una burla a la inmensa mayoría de la sociedad, que percibe cómo el Estado trata con guante de seda a los grandes defraudadores. Por último, ¿qué decir de la Iglesia? No solamente no aporta fiscalmente al erario público (¿para cuándo la aplicación del IBI a todo su enorme patrimonio inmobiliario?), sino que la contribución del Estado  a su sostenimiento económico no sufre la más mínima reducción, como sería lo lógico en esta fase recesiva que estamos padeciendo todos. Me parece sencillamente bochornoso.

Decididamente, hay muchos motivos para indignarse y gritar bien fuerte: ¡¡ASÍ NO, SEÑOR RAJOY, ASÍ NO!!

¿NOS CONVIENE EL PROYECTO DE “EUROVEGAS”?

Mucho se está hablando últimamente del megaproyecto del magnate norteamericano Sheldon Adelson, consistente en crear en España, bien en las cercanías de Madrid o bien en las de Barcelona, un gran complejo de hoteles, casinos e instalaciones varias de ocio, al estilo de lo que este acaudalado hombre de negocios ya posee en Las Vegas (U.S.A.) y Macao (China). Según las últimas noticias, parece que ahora mismo estaría más inclinado por la opción de implantarlo en Madrid, ya que en el área que se le ofrece junto a Barcelona sería del todo imposible levantar un grupo de altos rascacielos, que formarían parte integrante del complejo, debido a la proximidad del aeropuerto. Por su parte, los resp0nsables de la Comunidad de Madrid, con Esperanza Aguirre a la cabeza, no ocultan su entusiasmo por atraer el proyecto de Mr. Adelson hacia la capital de España.

Sin conocer con detalle la operación, y considerando que se abren una multitud de interrogantes en torno a ella, aún sin respuesta, me he permitido esbozar mis primeras impresiones sobre la cuestión en la red Eskup de la web de El País, en el foro que se ha desarrollado hoy ante las noticias más recientes acerca del proyecto “Eurovegas”. Las reproduzco a continuación.

* La verdad es que, como madrileño, no me hace ninguna gracia albergar este “mostrenco” en las cercanías de Madrid. No es el tipo de desarrollo que necesitamos. Suena a un gigantesco pelotazo urbanístico, que va a dañar gravemente el ya deteriorado medio ambiente de la Comunidad, y, una vez en marcha, va a consumir grandes cantidades de agua y energía. Los beneficios que genere, si al final funciona como los promotores esperan, se irán en su inmensa mayoría afuera de España; ténganse en cuenta las grandes exenciones y ventajas fiscales que se exigen. Y, en cuanto al empleo que se pueda crear, la cifra que se promete (unos 250.000 puestos de trabajo) me parece exageradísima, un auténtico espejismo. En todo caso, será en su mayoría trabajo de baja cualificación: camareros, limpiadores, vigilantes, etc. Por último, el complejo de ocio puede convertirse en un importantísimo foco de delincuencia a todos los niveles. Decididamente, no me agrada nada este proyecto.

* La cúpula del gobierno pepero madrileño, Esperanza Aguirre, Ignacio González y Percival Manglano, deben estar como locos bebiendo los vientos por el magnate Adelson, que debe representar para ellos el paradigma del éxito económico al más puro estilo yanki-especulativo. Deberíamos empezar a movilizarnos en serio los madrileños para evitar lo que tiene todo el aspecto de ser un desatino de grandes proporciones. No estamos en buenas manos para gestionar este asunto, con muchos aspectos turbios y pocas certezas.

* En caso de realizarse este proyecto, aportaría trabajo temporal, mientras durase la construcción, y luego trabajo precario y de muy baja cualificación, como ya he dicho en otra entrada (en ningún caso los 250.000 empleos que prometen, ni por asomo). Los grandes beneficios se los llevarían el señor Adelson y sus empresas, que además gozarían de grandes ventajas y exenciones fiscales, no aportarían nada a la seguridad social y dispondrían de una especie de “isla” en la que tendrían mano libre para realizar cualquier tipo de negocio, prostitución de lujo, tráfico de drogas, comercio ilegal, etc., etc. Sigo pensando que este tipo de proyectos faraónicos no nos convienen. Deberíamos estar ya escarmentados.

* El futuro de la Comunidad de Madrid, cuyo precario equilibrio podría venirse al traste con la implantación de este megaproyecto, es demasiado serio como para dejarlo en manos de Esperanza Aguirre y sus muchachos, a quienes parece que se les han convertido los ojos en monedas de dólar (como en los dibujos animados), y que deben estar dando saltitos de alegría alrededor de Mr. Adelson. Me remito a todos mis comentarios anteriores, y no me parece ni medio serio tener a pocos kilómetros del centro de Madrid una especie de “paraíso fiscal” en el que estuviesen suspendidas casi todas las leyes nacionales vigentes, incluida la Constitución.