Archive for 24 enero 2014

EL JUEZ PROCESADO Y EL PUEBLO BURLADO

Juez Elpidio José Silva

          La noticia es lo suficientemente indignante como para inflamar al más flemático de los ciudadanos, siempre que éste conserve un mínimo de sentido cívico y de la justicia, claro. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid está procesando al juez Elpidio José Silva, instructor en su momento del caso Miguel Blesa, acusándole nada menos que de prevaricación por su proceder en el citado auto. ¡La fiscalía solicita su inhabilitación definitiva! El magistrado que se enfrentó al ex-presidente de Caja Madrid, cuarta entidad financiera de España y a punto de quebrar bajo la gestión de hombres como él mismo y su sucesor Rodrigo Rato, se encuentra ahora procesado bajo gravísimas acusaciones.

          No voy a entrar en detalles. Pero sí quiero mostrar mi estupor e indignación más absolutos ante lo que parece ser un mundo al revés. Se vuelve a repetir la infamia cometida contra Baltasar Garzón, otro juez que desde su puesto en la Audiencia Nacional prestó grandes servicios al país, lo que no impidió que luego fuera perseguido, acosado y derribado por ser demasiado claro, honesto y amante de la verdad.

          Una vez más, en pleno siglo XXI, resurge con toda su fuerza y crudeza esa España ultraconservadora, neofranquista, cavernaria, oligárquica, celosa de sus privilegios ancestrales, aduladora y servil ante el poder financiero y económico, y sin embargo, represora y despreciativa con respecto a la general ciudadanía de la calle. Esa misma España de mantilla y peineta, de golpes de pecho, beata, besamanos de los obispos y que tanto se preocupa por los derechos de los no nacidos , pero que castiga a los humildes y vampiriza a la población con menos recursos o que simplemente vive de su propio trabajo, recortando con saña los beneficios del estado del bienestar que se habían conseguido a lo largo de varias décadas con el esfuerzo de todos.

          Siento vergüenza y sonrojo ante estos retrocesos de la auténtica y verdadera justicia, manipulada con descaro por los que detentan ahora el poder político, desde la atalaya de esa increíble mayoría absoluta que el pueblo español -en mala hora- les concedió. ¡Qué ingenuos fueron muchos y cuán irresponsables otros tantos!

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COMENTARIOS AL HILO DE UNAS DECLARACIONES DE OLLI REHN

Comisario Olli Rehn

          En el diario El País de ayer jueves, 23.01.14, aparecía una entrevista al vicepresidente y comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea, señor don Olli Rehn. Voy a ser franco y confesar que tengo cierta fijación con este personaje, que ciertamente no me resulta nada simpático (sentimiento que debo compartir con mucha gente, sin duda). En mi defensa, he de decir que este caballero, junto con otros grandes señores y señoras que están en mente de todos, es uno de los principales responsables de que nuestra economía marche como lo hace desde hace unos tres años, bajo la consigna de la austeridad, el rigor fiscal, los recortes y todo ese enfoque de doctrina económica que en la actualidad emana desde Bruselas, Berlín y Frankfurt y que, desgraciadamente, conocemos tan bien.

          En la mencionada entrevista, el comisario Olli Rehn expone sus particulares opiniones sobre la situación económica europea y española, la marcha de la crisis y las recetas que se están aplicando por parte de la llamada Troika comunitaria (FMI, el BCE y la propia Comisión Europea).  Me gustaría aportar mis ideas, a modo de breves flashes, a medida que el señor Rehn presenta sus argumentos. Vayamos a ello.

Dice Olli Rehn, acerca de su propia actuación: Necesitamos las dos visiones, consolidación fiscal y crecimiento, y España es la prueba de que la Comisión ha intentado combinarlas……

Comentario: Por lo que se refiere al crecimiento de la economía española, me gustaría preguntarle de qué manera se ha intentado hacer, porque yo no veo absolutamente ninguna medida encaminada al estímulo y crecimiento de nuestra economía, ni por parte de la Comisión Europea ni por la  del Gobierno de España, por supuesto.

Poco más adelante, afirma Rehn: Hasta 2012 se hizo indispensable recuperar la credibilidad; cuando las cosas se estabilizaron, suavizamos los objetivos (de cumplimiento de déficit).

Comentario: No es cierto. Se suavizaron los objetivos, aceptando plazos más largos de cumplimiento, cuando se constató que resultaban excesivos, dañinos para la economía e imposibles de cumplir, habida cuenta de que nos encontrábamos sumidos en un periodo de recesión.

Con relación al papel desempeñado por el Banco Central Europeo, el señor Rehn se permite lanzar un puyazo a sus colegas: Con un shock de demanda en plena recesión y con una política fiscal rigurosa, podría funcionar una política monetaria más expansiva……

Comentario: Pues aquí tengo que darle toda la razón. Cuando habla de otros organismos, parece que el Comisario recupera el realismo y el sentido común. Curioso.

Sobre el elevado volumen de deuda pública, asegura Olli Rehn: La dinámica de la deuda pública en Europa se está estabilizando. Hay demasiado pesimismo al respecto……

Comentario: En Europa no lo sé con exactitud, pero en España la deuda pública ha seguido creciendo ininterrumpidamente, hasta el punto de que ha llegado a equipararse en volumen al propio PIB anual. ¿No era este fenómeno una de las cosas que se deseaban evitar con la política de los recortes? Contradicciones de la alta economía, supongo.

Más adelante, indica el señor Rehn: (Sin la intervención del FMI en la Troika)…habría sido mejor poner más objetivos cualitativos, no sólo cuantitativos, con el apoyo de fondos estructurales para paliar los efectos a corto plazo.

Comentario: ¡Vaya! Suena a una especie de lamento o mea culpa. Reconoce que habría que haber compensado con fondos europeos las consecuencias indeseables de una excesiva austeridad.

A propósito de Alemania:    Estamos a la espera de los planes de Alemania, que tiene una especial responsabilidad por su peso en la zona euro……

Comentario: ¡Ay, Alemania, Alemania! ¡Cuántos problemas se hubieran evitado si la Canciller Merkel no se hubiera opuesto frontalmente a la implantación de los eurobonos. Nos hubiésemos ahorrado toda la pesadilla de la prima de riesgo y el gravísimo encarecimiento de la deuda soberana. Alemania no ha sido especialmente solidaria, y además ha sido la principal impulsora de esta política de rigor fiscal y austeridad.

Dice después el Comisario: Los efectos de las reformas se ven en la competitividad, en la exportación, en los indicadores de confianza, en los mercados. Ya hay crecimiento e incluso el paro se ha estabilizado……

Comentario: El crecimiento es  muy débil y exiguo, incluso a nivel europeo. Nada que ver con el que está experimentando la economía norteamericana, por ejemplo, donde la política aplicada es bastante más sensata. En cuanto a España, aún está por ver. El FMI acaba de fijar una previsión de crecimiento de nuestro PIB para 2014 de un 0,6%, algo más optimista que hace unos meses, pero muy pequeña de cualquier modo.

Sobre la crisis y su superación definitiva a largo plazo: España lleva tres años con las reformas y lo normal es que tarde más de 10 años en recuperar las tasas de desempleo que tenía antes de la explosión de la burbuja: arreglar al crisis como la española acaba costando una década.

Comentario: ¿Exceso de pesimismo o ataque de sinceridad? Desde luego, no es esa la visión de Mariano Rajoy y de su Gobierno, para quienes se están percibiendo ya los primeros síntomas de recuperación. ¿Quién es más veraz y creíble en sus afirmaciones?

Insiste en la cuestión el señor Rehn: …desequilibrios tan agudos como los de la economía española (tras el colapso del sector de la construcción) no van a resolverse de la noche a la mañana.

Comentario: Es cierto, pero la cruda realidad es que han transcurrido ya más de cinco años desde aquel hundimiento, y nadie ha tomado medidas positivas al respecto. En otras circunstancias y en otro momento, el Estado tendría que haber tomado cartas en el asunto , estudiando, planificando y fomentando la actividad económica real y productiva en otros sectores. La mentalidad neoliberal imperante ha impedido que el Estado asuma sus responsabilidades en algo tan importante y vital para toda la sociedad, máxime cuando la iniciativa privada se ha mostrado incapaz de llenar el hueco dejado por el sector inmobiliario.

Finaliza Olli Rehn con su frase hecha predilecta: No veo más salida que seguir con las reformas y confiar en una recuperación paulatina……bla, bla, bla.

Comentario: Reformas, reformas, reformas. ¡Cuánto se abusa de la dichosa palabreja! Aparte de las que se traducen en hachazos al estado del bienestar, ¿contemplan este personaje y todos los demás “cerebros privilegiados” otro tipo de reformas? ¿Por qué no son un poco más explícitos y dan el siguiente paso, es decir, concretar el contenido de otras posibles reformas de carácter más positivo y creadoras de prosperidad y empleo? Mucho me temo que estos señores se refugian casi siempre en un lenguaje esquivo y eufemístico para ocultar sus propias incapacidades intelectuales.

Fin de la cita, señoras y señores. Buenos días y buena suerte.

RECUERDO DE UNA VIEJA ESTACIÓN

Estación de Goya - preparada

          Existía en Madrid una pequeña y encantadora estación de tren, llamada de Goya, que se alzaba en la margen derecha del río Manzanares, cerca del puente de Segovia, concretamente en la confluencia de las calles Saavedra Fajardo y Juan Tornero. Esta estación término, desaparecida desde principios de los años setenta, era la cabecera de un modesto ferrocarril de vía estrecha que, partiendo de Madrid, se dirigía hacia el Oeste de la provincia y, en su momento de mayor desarrollo, llegó hasta Almorox, ya en tierras toledanas (de ahí tomó el nombre de F.C. de Madrid a Almorox). Según parece, la idea inicial de los promotores fue la de alcanzar Talavera de la Reina, enlazando allí con la línea férrea de vía ancha del antiguo F.C. de Madrid a Cáceres y Portugal (luego Compañía del Oeste). Las limitaciones económicas y el escaso tráfico generado en sus primeros años de existencia impidieron continuar con el desarrollo de este pequeño tren. Años más tarde, durante la República Española, se gestó la idea de construir un largo ramal, que partiera desde la estación de Villamanta, en un punto medio cercano al río Alberche, y alcanzase Aldea del Fresno, San Martín de Valdeiglesias y, finalmente, Arenas de San Pedro. Este ambicioso proyecto, al que se conocía con el nombre de F.C. al Valle del Tiétar, tampoco se pudo llevar a cabo, pese a las buenas intenciones de los responsables de obras públicas, tanto durante la República como después, durante la larga y durísima postguerra que sucedió a la Guerra Civil, ante la evidente falta de recursos económicos. Una verdadera lástima, pues era éste, sin duda, un plan interesante, que hubiese dotado de este medio de transporte a una extensa región al sur de la cordillera central que carecía de él por completo.

          Pero hablemos ahora de la estación de Goya, a la que me refería al principio. ¿Por qué se llamaba así? El nombre lo recibió porque en sus inmediaciones estuvo tiempo atrás la famosa Quinta del Sordo, adquirida en su momento (1819) por el genial pintor aragonés, Francisco de Goya y Lucientes, cuando ya contaba con una edad bastante avanzada. En ella vivió unos pocos años, antes de exiliarse a Francia por voluntad propia, pues su condición de liberal (en el sentido positivo y estricto del término, muy diferente desde luego al que en estos tiempos actuales se le atribuye) y entusiasta de la Constitución de 1812 le hacía ser muy mal visto por el entorno más retrógrado y pro-absolutista que rodeaba al monarca, Fernando VII. Durante esos años, entre 1820 y 1823, prácticamente retirado de la vida pública madrileña y aquejado de su fuerte sordera, Goya pintó en dicha quinta su famosa colección de “pinturas negras”, así como la serie de los Disparates. La denominación de la estación fue, pues, un homenaje al que seguramente ha sido el pintor más extraordinario de nuestra historia.

          Conocí esta estación a finales de los lejanos años sesenta, cuando cursaba estudios de Bachillerato Superior y empezaba a sentirme fuertemente atraído por el mundo de los trenes, del que siempre he sido muy aficionado. En aquel momento, la estación aún tenía actividad ferroviaria, aunque ésta era ya muy limitada, pues se reducía a un escueto servicio de viajeros entre Madrid y Navalcarnero, con muy poco tráfico, la verdad. El resto de la línea férrea, desde Navalcarnero hasta Villa del Prado y Almorox, se encontraba ya desmantelado y clausurado, y tampoco se prestaba ya servicio alguno de mercancías. El ferrocarril en cuestión estaba bajo la tutela del Estado y era administrado por el organismo público FEVE (FF.CC. de Vía Estrecha). Aunque yo lo ignoraba, porque era demasiado joven para ello, las circunstancias hacían ya presagiar su triste final, al igual que fue ocurriendo con otros muchos pequeños trenes de vía estrecha (métrica en su mayoría) que salpicaban casi toda la geografía española.

          Tengo que decir que la pequeña estación me cautivó desde el primer momento. Poseía un enorme atractivo. He visto pocas estaciones con mayor encanto decimonónico que ésta. En primer término, antes del edificio de viajeros, disponía de un pequeño jardín con una fuente de piedra en su centro, y rodeado de una verja de hierro. Es cierto que se encontraba algo descuidado, pero quizás precisamente por ello resultaba muy sugestivo. La terminal de viajeros guardaba mucha similitud con otras estaciones mayores de la misma época, pero todo era en miniatura. Constaba de dos pequeñas edificaciones gemelas dispuestas en paralelo a ambos lados de las vías, y estaban unidas en su parte superior por una reducida marquesina metálica, bajo la que se cobijaban las dos únicas vías destinadas al servicio de pasajeros, naturalmente con sus toperas de final de vía correspondientes. Era como una diminuta y encantadora estación de juguete. Más allá se extendía la playa de vías y el resto de las instalaciones, esto es, el edificio de almacenamiento de mercancías y su muelle de carga y descarga, los talleres para la reparación del material motor y móvil, así como, ya muy cerca de la salida de la estación, una plataforma giratoria y un depósito semicircular para las locomotoras y los automotores. También había, y esto me llamó mucho la atención, un modesto edificio destinado a viviendas del personal de la estación, curiosamente situado en medio del haz de vías. La única vía de salida de la estación disponía de una verja metálica, que me imagino se cerraría de noche, una vez acabado el último servicio de la jornada. Aunque las instalaciones en general no podían ocultar su antigüedad y el paso del tiempo, el conjunto estaba bastante ordenado y pulcro, lo que decía mucho en favor del personal encargado.

          Tanto en aquella ocasión de mi primera visita en solitario, como en sucesivas veces en las que acudí de nuevo a la pequeña estación de Goya, normalmente acompañado de amigos, compañeros de colegio con quienes compartía mi afición, siempre pude deambular libremente por todo el recinto y curiosearlo todo, sin que nadie me llamara la atención. Una vez, nos sorprendió ver varios vagones de mercancías estacionados en una de las vías, rotulados con siglas de una compañía de ferrocarriles norteamericana (¡?), y es que, según nos informamos luego, el tren de Almorox se había utilizado, no una sino varias veces, para rodar películas (entre ellas, “100 rifles“, en la que aparecía nada menos que Raquel Welch; ¡lo que yo hubiera dado por presenciar el rodaje de alguna de sus escenas, con la espectacular protagonista de “Hace un millón de años“!).  En un par de ocasiones, incluso llegamos a viajar por la línea en sus automotores Diesel. Una de las veces, hice el recorrido completo, desde Madrid a Navalcarnero y regreso, a bordo de un MAN, un automotor muy atractivo, procedente del antiguo F.C. Ceuta – Tetuán, pintado en rojo y crema y que tenía los dos testeros ligeramente aerodinámicos (el F.C. de Almorox disponía de dos unidades de esta clase). En otro momento, un buen amigo y yo viajamos desde el apeadero de Cuatro Vientos, a donde habíamos ido a echar un vistazo por el aeródromo, hasta la estación término de Goya, en otro automotor, probablemente un Billard; recuerdo que fuimos junto al puesto del conductor, que carecía de cabina, como si de un autobús se tratara, y pudimos ir contemplando durante todo el trayecto la vía iluminada ante nosotros por el foco delantero del tren, puesto que ya era de noche. Fueron pequeñas experiencias, pero muy emocionantes, irrepetibles y que quedaron hace ya mucho para el recuerdo. Resultaba llamativo el acusado balanceo lateral de todos estos vehículos al rodar por la vía, debido al no muy buen estado de la misma y a la mayor inestabilidad que proporciona en general la vía estrecha, de ancho métrico en este caso.

          Siempre he lamentado muy de veras no haber fotografiado todo aquello, la susodicha estación de Goya, el material rodante, detalles del trazado, apeaderos, etc. Podría haberlo hecho a placer en muchas ocasiones, pues tiempo y oportunidades tuve de sobra. El ser todavía un chaval y carecer de visión de futuro explican este error garrafal, del que siempre me he culpado. Un día, cuando por fin me decidí a llevar conmigo la cámara de fotos, en octubre o noviembre de 1970, el pequeño ferrocarril ya había sufrido el cierre definitivo (que había tenido lugar el día uno de julio de aquel mismo año), y las vías se encontraban ya levantadas. Habían transcurrido 79 años desde su inauguración, allá en 1891. Fue sin duda un amargo descubrimiento, que me llenó de tristeza y nostalgia. Sólo pude sacar la foto con la que encabezo este artículo, en la que se puede ver la terminal de viajeros desde el jardincillo al que me refería más arriba. Pese al contratiempo, pienso que de alguna manera acerté a inmortalizar parte del romanticismo que se desprendía de esta preciosa y encantadora estación madrileña.

FC Almorox - A

      Composición de viajeros, formada por una pequeña locomotora de vapor Krauss 030 y varios coches de madera. El tren acaba de salir de la estación de Goya y remonta afanosamente la primera rampa del recorrido (actualmente, la calle Sepúlveda).

FC Almorox - B

 
 
 Depósito semicircular de locomotoras, con su plataforma giratoria en primer término. A la izquierda de la vieja locomotora-ténder 141 se estaciona un automotor Diesel Ferrostaal.

FC Almorox - C

   
 
 
      Automotor MAN, estacionado bajo la marquesina de la estación de Goya. En una de las dos unidades de este tipo existentes tuve ocasión de viajar y hacer el recorrido completo de la línea. 

FC Almorox - D

 
 
 
 
        Automotor Diesel Ferrostaal, en un punto no identificado del recorrido final de la línea. La vía está casi desaparecida por los hierbajos que invaden la infraestructura.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       

NOTAS FINALES:

1) Este artículo está extractado del capítulo IV – El F.C. de Madrid a Almorox, de mi libro MIS RECUERDOS FERROVIARIOS, finalmente publicado ya (desde enero de 2017) en formato de libro electrónico. A continuación dejo el enlace del mismo, para cualquiera que pudiera estar interesado en leerlo:

http://www.amazon.es/MIS-RECUERDOS-FERROVIARIOS-sentimental-ferrocarril-ebook/dp/B01MR69S9P

2) Para saber mucho más sobre el F.C. de Madrid a Almorox, me permito recomendar la obra titulada “Viaje al pasado a través de la línea Madrid – Almorox“, de Gustavo Vieites Brignolo (Ediciones Amberley). Se trata de un texto muy cuidado y con profusión de antiguas fotografías, que ilustran muy bien la historia de esta entrañable línea férrea madrileña. Se nota un especial cariño en este trabajo, por lo que desde aquí felicito sinceramente a su autor.

3)  Las restantes fotos que acompañan a este artículo evidentemente no son mías, sino que están extraídas de artículos aparecidos en revistas especializadas, y que he considerado muy valiosas para revivir el espíritu de este pequeño ferrocarril en la imaginación del lector.