EL PECULIAR MODELO ELÉCTRICO ESPAÑOL – y II

Como continuación del post anterior, seguiremos viendo las principales conclusiones derivadas del estudio de cómo funciona el mercado eléctrico en España.

(6)  Contrariamente a lo que se ha afirmado muchas veces, es rotundamente falso que las primas a las energías renovables sean las responsables del déficit tarifario que analizábamos en el punto anterior, sencillamente por el hecho de que las citadas primas son abonadas por los consumidores, dentro de la componente regulada, como ya vimos en el post precedente. Otra cosa es que la recaudación por este concepto resulte, al final de cada ejercicio, inferior en cierta medida a los gastos efectivamente realizados por las generadoras, de manera que se pueda incurrir en cierto nivel de déficit. De todos modos, hay que tener en cuenta que, aparte de las primas a las renovables, hay otros muchos conceptos que forman parte de la tarifa eléctrica, como el sobrecoste impuesto por las subastas CESUR o los Costes de Transición a la Competencia, como también se ha visto; por consiguiente, se podría admitir que la responsabilidad del déficit quedaría repartida entre toda una serie de conceptos.

Es muy importante señalar también que:

1) Las energías renovables (eólica y fotovoltaica), a través de lo que los expertos denominan mecanismo “merit-order-effect”, contribuyen en los mercados diarios mayoristas a que el precio de casación sea más bajo de lo normal. Ello se debe a que, por el hecho de tener unos costes variables muy reducidos (en relación con la cantidad de energía a producir), entran en primer lugar a formar parte de la oferta agregada, y lo hacen a precio cero de salida, aunque luego el precio real de casación sea el que resulte de la confrontación entre oferta y demanda finales.

2) Quienes critican a las energías renovables no tienen en cuenta para nada el objetivo fundamental de reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, ni por supuesto la necesidad de reducir nuestra alta tasa de dependencia energética (cifrada en un 80%), mediante una utilización mucho más racional de los recursos disponibles.

(7)  Las centrales nucleares, cuyas plantas están amortizadas desde hace ya bastantes años, obtienen unos beneficios extras muy elevados al participar en el mercado diario, debido a que el precio de casación suele situarse muy por encima de su coste de generación. Conviene aclarar que, junto con las renovables, son las primeras en formar parte de la oferta agregada, pero por razones bien distintas, en este caso para evitar los inconvenientes derivados de parones y arranques costosos en los reactores y asegurarse una continuidad en el funcionamiento de sus plantas.

Hasta 2005, los costes de tratamiento de los residuos nucleares, así como los costes de desmantelamiento de las centrales cerradas, eran pagados por los consumidores (¡?), y no por las propias compañías, como ya ocurre en la actualidad. En cualquier caso, está previsto que las generadoras nucleares soportarán el coste del tratamiento de residuos radioactivos sólo hasta 2070, cuando todos sabemos que su nivel de radioactividad se prolonga por espacio de cientos de años. De modo que el problema de su almacenamiento y destrucción definitiva queda endosado a las futuras generaciones. Pero éste, indudablemente, es otro tema, que daría muchísimo que hablar. Por cierto, lo que sí conviene saber al respecto es que los fondos destinados al futuro almacén ATC saldrán de los Presupuestos  Generales del Estado.

Por último, hay que considerar también que, en caso hipotético de accidente nuclear (Dios no lo quiera), las centrales sólo están obligadas a contratar un seguro de responsabilidad civil que cubra daños hasta un importe máximo de 700 millones de euros. Según apuntan expertos en la materia, el precio de la energía de origen nuclear se duplicaría si se obligase a las generadoras a pagar un coste realista de sus seguros, de acuerdo con los auténticos riesgos que se corren. De manera que podríamos concluir afirmando que las centrales nucleares sólo pagan una parte de lo que les correspondería en lo relativo al proceso de gestión de residuos y a la cobertura de los riesgos derivados de este tipo de producción.

(8)  Las grandes compañías eléctricas que operan en España no muestran ningún interés por promover la generación de electricidad en plantas fotovoltaicas (las más desarrolladas, de momento) y termosolares. La energía solar, dicen, requiere de unas inversiones elevadas para adquirir e instalar los dispositivos necesarios, cuyo plazo de amortización se estima en 10 años. Por otro lado, este tipo de generación de electricidad se presta especialmente a la descentralización y a la independización energéticas, esto es, a que empresas consumidoras, particulares, comunidades de vecinos, ayuntamientos y otras entidades lleguen a situaciones de práctico autoabastecimiento, independizándose así de las compañías generadoras actuales, si no al 100%, sí en un elevado porcentaje. Se comprende fácilmente la férrea resistencia del lobby actual de las compañías eléctricas contra el desarrollo de este tipo de generación de energía. Y se comprende también que el incipiente crecimiento de plantas fotovoltaicas en España se haya frenado en seco a partir de 2010, en virtud de recortes en las primas y cambios legislativos, promovidos por la fuerte presión de las eléctricas. Simplemente, este tipo de energía va en contra de sus intereses.

Se da la paradoja de que Alemania, con muchas menos horas de luz solar que España, ha instalado hasta el momento más de 4 veces la potencia fotovoltaica de que disponemos en nuestro país (donde llegamos a producir en 2009 unos 3.600MW por este sistema, alrededor de un 1,9% del total de electricidad consumida). Allí sí han apostado claramente por esta energía limpia, gratuita e inagotable, y continúan invirtiendo en ella a un ritmo muy superior. Curiosamente, empresas españolas como SOLARPACK están adjudicándose importantes contratos fuera de nuestro país, como en Estados Unidos, Francia, Perú y Chile (para más información, recomiendo visitar la web de APPA, Asociación de Productores de Energías Renovables).

A MODO DE CONCLUSIÓN RESUMIDA

Como hemos podido ver, el mercado eléctrico español, teóricamente “liberalizado”, es profundamente oligopólico y se caracteriza por un sistema de fijación de precios particularmente complicado y poco transparente. Además, supone un serio obstáculo al pleno desarrollo de las energías renovables, muy en especial la de origen solar, la cual, precisamente por las singulares condiciones climatológicas de España, podría suponer para nosotros una fuente importantísima de energía. Podemos afirmar que, por la acción y el peso que tienen las centrales nucleares y térmicas en el mix energético español, no se avanza eficientemente hacia la reducción de la altísima dependencia energética de nuestro país, ni tampoco se progresa como sería deseable para minimizar las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Sobra hacer ningún comentario adicional. Que el lector juzgue por sí mismo.

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