Unas palabras sobre Japón

         

          Hoy se cumple una semana de ese día fatídico en que un terremoto de gran intensidad y un tsunami como pocas veces se ha visto llevaron el caos y el horror a una parte del Japón. Desde ese momento, hemos contemplado con espanto y tristeza las imágenes y testimonios que nos van llegando desde allí, con el agravante añadido de los gravísimos problemas surgidos a continuación en la central nuclear de Fukushima.

          Más que el terremoto en sí mismo, ya de una escala impresionante, lo peor fue  la ola gigante que se produjo a continuación y el tremendo ímpetu con que se llevó por delante todo cuanto encontró, penetrando kilómetros tierra adentro. Todos lo hemos visto en TV, internet y prensa, por lo que sobran los comentarios al respecto. Sabemos que Japón está muy preparado para resistir los movimientos telúricos, pero ante un tsunami como el que hemos contemplado no creo que se pudiese haber tomado medida preventiva alguna.

          Me uno desde aquí a las numerosas voces que vienen expresando estos días un mensaje de solidaridad y afecto con la sociedad japonesa, muy especialmente con los habitantes de esa costa nordeste que ha sufrido directamente el impacto del maremoto. Siento una gran simpatía hacia ellos y espero que reciban cuanto antes todas las ayudas posibles para reconstruir sus pueblos y campos devastados. Ojalá funcione bien la solidaridad internacional y puedan disponer de los medios suficientes para ponerse manos a la obra y normalizar su vida y su economía. Considero a Japón como un país admirable por muchas razones: su gran capacidad de trabajo, su tenacidad, su amor por lo bien hecho, el gusto por el detalle, el refinamiento de su cultura, el gran espíritu de civismo de sus gentes,…Son virtudes que les convierten en un ejemplo para el mundo entero. Por todo eso me duele en especial verles azotados por estas calamidades, aunque estoy seguro de que saldrán pronto adelante precisamente gracias a esas cualidades que les caracterizan.

          Por su parte, por el momento parece que la situación en la central nuclear mencionada sigue siendo muy crítica. Sabemos que un equipo numeroso de técnicos se están empleando a fondo para controlar el estado de los reactores afectados. Deseo fervientemente que lo consigan y que impidan un nuevo desastre, como sería sin duda una emisión masiva y de gran alcance de radiación. Prefiero pensar en positivo.

          Este accidente ha suscitado en todo el mundo que se reabra el debate acerca de la energía nuclear, sobre si son seguras o no las centrales. Vaya por delante que no soy técnico en la materia, por lo que las opiniones que doy a continuación son simplemente eso: opiniones a título personal. Dicho esto, quiero manifestar lo siguiente:

1) Lo ocurrido en Japón es absolutamente excepcional y me atrevería a asegurar que casi imposible de extrapolarse a otras partes del mundo, o al menos a España, cuyo riesgo sísmico es mucho menor. Por tanto, el accidente de Fukushima no debería causar un drástico cambio de valoración acerca de la energía nuclear. Debate sí, pero con calma y siempre contando con la opinión de los científicos y técnicos especializados. En parecidos términos se expresaba el otro día el diputado de CiU Durán i Lleida, personaje que tiene todo mi respeto, cuando le preguntaban sobre el particular en los pasillos del Congreso.

2) Hoy por hoy, la generación de energía es un tema tan crítico que no se puede, a mi juicio, prescindir precipitadamente de una fuente tan importante como la nuclear. Es evidente que se debe ir hacia energías limpias, no contaminantes y sin riesgo para la salud y el medio ambiente, pero las centrales atómicas generan una parte significativa de la energía que se consume, son bastante seguras (se diga lo que se diga) y por el momento habría que seguir contando con ellas. Si es preciso mejorar sus niveles de seguridad y la calidad de su mantenimiento, que se adopten las medidas que sean necesarias.

3) Nuestras fuerzas políticas (me refiero a las españolas) se deben “mojar” en este asunto y proponer una política energética seria, coherente y duradera, y deben explicársela a los ciudadanos. Son muchos los problemas y las restricciones que existen en este complejo asunto, pero para eso les votamos y les pagamos, ¿no?

          No me extiendo más. Ojalá vayamos teniendo en los próximos días noticias más positivas y alentadoras desde Japón. Un saludo a todos.

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