VERDADES Y MENTIRAS SOBRE EL EMPLEO

          Hace pocos días, cuando el Presidente Zapatero anunció la fecha definitiva de las próximas elecciones generales, el señor Rajoy se apresuró a convocar una rueda de prensa (en el transcurso de la misma mañana), en la que pretendió esbozar una especie de programa de gobierno o declaración de intenciones, que se articulaba en varios ejes. El primero y principal de dichos ejes de actuación es, para los populares, el crecimiento y la generación de empleo, según las propias palabras de su líder. El problema, como siempre en todas sus declaraciones públicas, es que no dijo más, confundiendo un deseo -compartido por todas la fuerzas políticas, incluído el PSOE, faltaría más- con un plan o programa serio de acción. Daría lo que fuera por saber qué pasos tiene pensados el Sr. Rajoy y las gentes de su partido para que la creación de empleo sea una realidad desde el momento en que asuman la tarea de gobernar la nación, como ellos esperan. Lo más “concreto” que llegan a decir es que un nuevo gobierno del PP daría más confianza, habría más certidumbre y, como “consecuencia natural”, la economía española comenzaría a crecer y a crear empleo. No sé a usted, amigo lector, qué le parecen estas ideas; a mí, desde luego, no me convencen en absoluto.

          Sobre el tema del desempleo ya he escrito unas cuantas cosas en entradas anteriores de este mismo blog: ACERCA DEL DESEMPLEO (03.11.10) y EL PARTIDO POPULAR Y EL EMPLEO (07.06.11). Me remito a todo cuanto señalé al respecto en ambos artículos. Hoy me gustaría ir un poco más allá y profundizar en la naturaleza de un problema gravísimo que nos afecta de manera muy directa a los españoles, desde luego, pero que también amenaza a muchas otras sociedades de nuestro entorno.

          Durante las últimas décadas, hemos asistido a un avance espectacular de las nuevas tecnologías: la microinformática, las aplicaciones de software, el desarrollo de las telecomunicaciones, el crecimiento exponencial de las capacidades de almacenamiento de datos, el correo electrónico, las redes sociales, la robotización, etc. Nadie pone en duda los beneficios que sobre la vida diaria de la mayoría de nosostros ejercen todas estas novedades tecnológicas: comodidad, rapidez, manejo de gran cantidad de información, comunicabilidad, por citar unas cuantas. Sin embargo, y aquí empieza el problema, si bien es cierto que las nuevas tecnologías ahorran mucho tiempo en tareas que antes podían ser mucho más lentas, no es menos cierto que favorecen también la eliminación de puestos de trabajo. Si antes fue la mecanización en la industria (y también en otros campos, como la agricultura, la minería o la pesca) la responsable de la amortización de innumerables puestos de trabajo manuales, ahora es la informatización masiva y las nuevas tecnologías en general las que están destruyendo un enorme número de trabajos administrativos. Y esta tendencia es imparable, como todo lo que se refiere al desarrollo tecnológico humano.

          Pongamos un ejemplo muy ilustrativo. Donde antes se requería un equip0 de varias personas a plena dedicación, con su jefe correspondiente, para llevar la contabilidad de una empresa mediana, hoy día un solo empleado a tiempo parcial (a veces incluso el mismo director o empresario), con un ordenador portátil y un programa especializado, puede llevar a solas toda la contabilidad de la compañía. Un balance de situación, cuya elaboración antes podía requerir muchas horas-hombre, ahora sale por la impresora en escasos segundos. Si, además, las ventas y el almacén están debidamente automatizados, las ventas, las compras, las existencias y su valoración se contabilizan de manera inmediata y automática, sin intervención del contable. Y ya que hablamos de almacenes, la mecanización y la robotización han avanzado tanto en este terreno que la presencia humana es cada vez menos necesaria. ¿Se ha fijado el lector en los sistemas robotizados presentes ya en muchas farmacias, mediante los que el medicamento solicitado cae directamente junto al mostrador, tras ser seleccionado a distancia desde la pantalla del ayudante o farmacéutico de turno? Como éstos se podrían citar muchos otros ejemplos en casi todas las áreas de la actividad mercantil y empresarial. Cada cual, en su sector o ámbito laboral, lo puede ver con claridad.

          En definitiva, se podría afirmar que la tecnología ha contribuido claramente a la desaparición de muchos, muchísimos empleos. Antes se solía decir que el progreso eliminaba ciertos trabajos pero creaba otros nuevos. Esto es rigurosamente falso. Es verdad que se crean nuevos trabajos, pero en un número infinitamente inferior al de aquellos que desaparecen.

          A la mecanización y a la automatización masiva de procesos se ha venido a unir un nuevo problema: la deslocalización. Ya me he referido a ella en este mismo blog. Se trata de una herramienta legalmente válida a disposición de las empresas, por la que, cuando éstas lo estiman oportuno, trasladan la fabricación entera de una línea de productos a otro país con mano de obra más barata: China, India, Indonesia, Vietnam o Bangladesh, por ejemplo. En otras ocasiones, no se trata sólo de la producción física de bienes, sino de un servicio de atención al cliente, de un proceso administrativo o un sistema de apoyo técnico a distancia. Mediante este método, se destruyen directamente numerosos puestos de trabajo en el país de origen. La empresa se las ingenia para producir con costes más bajos, según sus cálculos, y mejorar su cuenta de resultados, pero en el país de origen, o sea, en España, mucha gente se va al paro, pierde su empleo, sus ingresos se van al cuerno, la clase media y trabajadora se empobrece, se deja de cotizar a la Seguridad Social, cae el consumo interno y la economía se resiente un poco más.

          Si todo esto que acabo de exponer lo aderezamos con las características propias de la economía española, que ha perdido con el sector inmobiliario uno de sus motores principales creadores de empleo, y cuya ausencia se va a seguir notando durante varios años más, tendremos una imagen bastante real de lo que está sucediendo y de lo que nos espera al menos en un futuro inmediato. ¿Soluciones? La verdad cruda y dura es que no se ven. Por supuesto, nadie, ningún partido o fuerza política tiene la varita mágica, ni siquiera el Partido Popular, que tan seguro está de enderezar la situación una vez en el poder.

          Como no deseo pintar un panorama demasiado negro y pesimista, diré que, si bien no hay soluciones inmediatas, sí que existe un camino a seguir, marcado por la aplicación integrada de muchas medidas por parte de las administraciones públicas, por cambios profundos de mentalidad en los agentes sociales y por una mayor implicación y responsabilidad que la sociedad española debe exigir a sus empresarios (ahí está el concepto de responsabilidad social corporativa, manejado por las grandes compañías del IBEX). Me tomo la libertad de señalar algunos puntos que me parecen básicos:

  1. Adelgazamiento de gastos superfluos y mayor austeridad en las instituciones.
  2. Inversiones públicas selectivas.
  3. Gran esfuerzo en educación y formación.
  4. Fomento de iniciativas empresariales en sectores de futuro.
  5. Apertura de crédito, aunque sea recurriendo a una nueva banca pública.
  6. Colaboración leal y estrecha de todas las instituciones, gobierno, comunidades, etc.
  7. Seriedad y rigor en la toma de decisiones.
  8. Visión a largo plazo.
  9. Profundizar en la idea de que el hombre y la sociedad son lo importante, los que han de recibir los beneficios del progreso, la paz y el bienestar.
  10. Prestigiar el trabajo manual, el esfuerzo individual, el toque humano, que son los que en definitiva pueden aportar el sello de calidad exclusivo de la obra bien hecha.

Si alguien ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí, me encantaría conocer su opinión sobre las ideas expuestas. Leeré gustoso sus comentarios. Creo que las ideas, si tienen algo de positivas, deben debatirse, conocerse y difundirse.

Un saludo cordial.

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2 responses to this post.

  1. Posted by Torpedo on 3 agosto, 2011 at 8:54

    Suscribo al 100% lo que dices. Pero me duele que muy pocas personas razonen así y asi nos va. Rezo para que esos paises mencionados evolucionen lo mas rapido posible para que pasemos a ser paises mas interesantes para invertir. Un saludo.

    Responder

  2. Posted by Jaime on 11 agosto, 2011 at 10:46

    Los aspectos fundamentales de las empresas no ha cambiado en muchos años pero ahora el paradigma ha cambiado y no se sabe que hacer les recomiendo unas lecturas sobre triformación social.
    http://www.triforminstitute.com/Institute Bibliografia 1.html

    Responder

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