Acerca del desempleo

     Es imprescindible desmontar las falacias que se repiten de boca en boca, animadas sobre todo desde el principal partido de la oposición, en torno al gravísimo problema del paro en España. No pretendo aquí ni mucho menos desarrollar un tratado de economía, pero necesito exponer con un mínimo de seriedad algunos puntos fundamentales sobre la cuestión. Espero que el lector se muestre paciente en su lectura. Tan sólo serán unos pocos minutos.

  A la situación actual de desempleo se ha llegado tras una crisis de gran calado que, a su vez, ha tenido en España 2 componentes fundamentales:

     1) Internacional o, mejor dicho, global. En efecto, recordemos que todo empezó con una grave crisis financiera originada en Estado Unidos con motivo de las hipotecas sub-prime o hipotecas basura, transformadas en activos que acabaron contaminando a todo el sistema bancario, en especial en Norteamérica y Europa. Como consecuencia inmediata, se produjo una fortísima crisis de liquidez y un parón en los créditos.

     2) Nacional. Dicha crisis global actuó de detonante para que “pinchase” nuestra particular burbuja inmobiliaria, cuya evolución insostenible había propiciado que la construcción actuara como motor principal de nuestra economía, desequilibrándola claramente.

  El Gobierno del Sr. Zapatero no tiene absolutamente ninguna responsabilidad en cuanto al primer componente de la crisis se refiere (el internacional). Por lo que concierne al segundo componente, sí se puede afirmar que tiene una responsabilidad, pero compartida con los gobiernos anteriores (los del Sr. Aznar e incluso con los últimos de Felipe González), al haber heredado un estado de cosas que, mientras funcionaba, generaba empleo y prosperidad. Es evidente que, tanto desde la clase política como desde la clase dirigente empresarial española, debería haberse intentado corregir tal desequilibrio antes del estallido previsible de la crisis, pero también es cierto que no era tarea fácil ni rápida de ejecutar.

  Por todo lo anterior, es totalmente falso -y perverso- afirmar que el actual gobierno es el culpable del paro. ¿Qué habría ocurrido si el PP hubiera conservado el poder durante estos años? Pues exactamente lo mismo, ya que con toda seguridad no habría dado ningún paso por modificar el modelo productivo. Por otra parte, ¿qué ocurre con las empresas y los empresarios, que son los que ponen directamente a la gente en la calle?; ¿no tienen acaso ninguna responsabilidad en todo este asunto?; ¿acaso su comportamiento social y económico es intachable? Se da por hecho que recurrir automáticamente al despido es la única vía que tienen los empresarios para afrontar tiempos difíciles. Me permito sugerir que existen otras formas de ahorro (la fuerza de trabajo no es el único recurso que se puede gestionar), que hay que recurrir a la imaginación, mejorar la calidad, esforzarse por ser más competitivos, etc. La sociedad española debería exigir más a sus empresarios en este sentido.

  Las herramientas de que dispone el Gobierno del Sr. Zapatero (como cualquier otro) son más limitadas de lo que la gente piensa. Desde que pertenecemos a la zona euro, España carece de autonomía en lo referente a política monetaria, instrumento de control importantísimo que ahora está en manos del Banco Central Europeo. Queda la política fiscal y laboral, desde luego, pero no son suficientes para solucionar con rapidez y eficacia el problema ante el que nos encontramos. En cuanto a la reforma laboral, recordemos que empresarios y sindicatos fueron incapaces de llegar a un acuerdo para establecer sus bases; tuvo que ser el Ministro de Trabajo, Sr. Corbacho, el que cogiera la patata caliente y desarrollase la mencionada reforma laboral que, recordemos, era exigida por numerosos órganos internacionales (FMI, BCE, Unión Europea, grandes multinacionales, prestigiosos expertos en economía, etc) como condición ineludible para devolver a España su competitividad. Personalmente, tengo mis dudas de que una cosa conduzca directamente a la otra, pero no cabe duda de que la presión internacional era clarísima.

  Pese a todo lo afirmado en los puntos anteriores, no se puede exculpar por supuesto al Sr. Zapatero y su equipo económico de la gestión de la crisis. Creo que cometieron un importante error al no reconocerla en su fase inicial y, además, se retrasaron demasiado en adoptar las primeras medidas; hubo un proceso electoral enmedio y debieron pensar que no era popular admitir la existencia de la crisis en aquellos momentos, pero desgraciadamente se perdieron muchos meses. Además, El Sr. Zapatero debería haber seguido los consejos que sin duda le proporcionaría su entonces Vicepresidente Económico Sr. Solbes y apretarse el cinturón, en vez de malgastar recursos importantes en ayudas y políticas sociales que agotaron la capacidad del Estado en momentos cruciales. La cosa podría haber tomado otros derroteros y, al menos, el Gobierno hubiera dado a tiempo una necesaria imagen de austeridad. Estos son los “pecados” de los que sí se puede razonablemente responsabilizar a nuestro Presidente.

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