Archive for 10 junio 2014

DESPEDIDA (…por el momento)

Tren en la noche, Aureliano de Beruete

          Como un tren que se pierde en la noche. Tras el estrépito provocado a su paso junto al solitario caminante que lo contempla al pie de la vía, su metálico fragor va menguando conforme se aleja el convoy, dejando ver sólo la luz roja de su furgón de cola. Al cabo de unos instantes, ésta última también acaba desvaneciéndose en la lejanía, mientras la oscuridad y el silencio se apoderan de nuevo del paisaje.

          He escogido con especial cariño esta romántica imagen ferroviaria, de mi admirado paisajista Aureliano de Beruete, para ilustrar mi despedida de este blog. Sí, he decidido dejarlo, amigos míos. Necesito desconectar durante un tiempo indefinido, mirar con calma dentro de mí y de cuanto me rodea, recargarme de energía y, quizás, explorar nuevas ideas y argumentos. A lo largo de estos tres años y medio largos, con 138 entradas en el blog, he hecho un considerable esfuerzo por exponer, principalmente, mis reflexiones acerca de la realidad económica y política de nuestro país. Y no sólo he intentado describir los problemas con la mayor claridad posible, y la mejor de las voluntades, sino que me he tomado incluso la libertad de apuntar posibles vías de solución a los mismos. Esto podría parecer pretencioso por parte de un simple ciudadano de la calle como yo, pero pienso que cualquier persona mínimamente sensible e instruída adquiere esa responsabilidad, aunque esté lejos de ocupar ningún puesto público de decisión. Yo, al menos, lo he sentido así. A lo mejor es una modesta manera de devolver a la sociedad todo lo que ésta ha hecho por uno.

          Sin embargo, debo confesar que me siento cansado y desanimado. Los últimos acontecimientos vividos en España, en especial la reciente campaña para las elecciones europeas, los resultados de las mismas (no tan halagüeños como uno hubiese deseado), el desencuentro de Cataluña -o de parte de ella- con el resto de España, la abdicación del Rey Juan Carlos y el inmediato resurgimiento del sempiterno debate sobre la forma de Estado, de alguna manera me han saturado y hastiado. Este país se ha convertido últimamente (si es que alguna vez había dejado de serlo) en una suerte de gran corrala en la que todos hablan , o mejor, vociferan sus opiniones, pero donde casi nadie hace el menor esfuerzo por escuchar y comprender al de al lado. Apenas hay diálogo ni nada que se pueda calificar de constructivo. Por el contrario, casi siempre se aprovecha cualquier ocasión para culpar a los demás por sus supuestos errores del pasado, reciente o remoto. Pero, mientras tanto, por detrás de toda esta formidable algarabía, los grandes problemas de fondo siguen ahí, sin resolverse: el desempleo, el creciente empobrecimiento, la carencia de perspectivas de nuestros jóvenes, la tremenda inestabilidad laboral, el deterioro consciente y provocado de nuestros servicios públicos, el necio fomento del consumismo, nuestra gran dependencia energética, la corrupción generalizada, los graves daños que se siguen produciendo contra el medio ambiente (a escala planetaria), los crecientes y masivos flujos migratorios, la codicia extrema de quienes manejan y poseen el capital…… En general, se observa una gran preocupación tan sólo por lo inmediato, por los beneficios a corto plazo, o por las políticas elaboradas con fines exclusivamente electoralistas. Tanto los políticos como las grandes personalidades del mundo de la banca o la gran empresa se desentienden por completo de temas tan trascendentales como hacia dónde vamos, cómo va a ser el mundo del mañana, o de qué manera se van a preservar los recursos naturales de este planeta que se nos ha quedado tan pequeño.

          Bueno, no deseo tampoco ponerme demasiado dramático ni infundir desánimo o desasosiego en el lector. Por mi parte, aquí dejo todos mis comentarios y reflexiones, para todo aquel que tenga curiosidad por leerlos. Ojalá sean de alguna utilidad, aunque sólo sea para estimular la generación de nuevas ideas y soluciones a los grandes desafíos de nuestro tiempo. Tal y como aprendemos, sobre todo en estas últimas décadas de cambio acelerado, en esta vida nunca hay nada definitivo, y a lo mejor en un futuro más o menos próximo me encuentre de nuevo con fuerzas y ganas de volver a compartir mis puntos de vista. Pero ahora me retiro por donde he venido. Adiós.

          Como un tren que se pierde en la negrura de la noche…

 

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