“LA VIDA PRIVADA DE SHERLOCK HOLMES”, UNA JOYA OLVIDADA

Private Life of Sherlock Holmes 1

Billy Wilder (1906-2002) es uno de los realizadores con más talento que ha dado la historia del cine. A este director y guionista norteamericano de origen austríaco debemos películas tan famosas y reconocidas como:

  • El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard) (1950)
  • Sabrina (1954)
  • La tentación vive arriba (1955)
  • Testigo de cargo (1957)
  • Con faldas y a lo loco (1959)
  • El apartamento (1960)
  • Irma la dulce (1963)
  • Primera plana (1974)

entre otras muchas igualmente valiosas. En total, fue guionista de 60 películas y director de 26. Resultó nominado a los Oscars en 21 ocasiones y premiado con la famosa estatuilla cinco veces. Destacó principalmente por sus comedias de humor especialmente crítico y ácido, pero supo abordar también con gran éxito otros géneros, como el drama o el suspense.

Dentro de su extraordinaria filmografía, figura una película un tanto atípica y, creo, injustamente olvidada, “La vida privada de Sherlock Holmes”, producida en 1970. En ella, Billy Wilder (coautor del guión junto a I.A.L. Diamond) aborda desde una perspectiva bastante original un supuesto episodio de la vida del archifamoso detective creado por Sir Arthur Conan Doyle, y consigue una bonita historia, en la que concurren bien dosificadas la intriga, la ironía, el amor, la sorpresa y el encanto del ambiente británico en plena era victoriana. Para ello, el realizador cuenta con la ayuda inestimable de una preciosa y sugerente banda sonora, de la que es autor nada menos que Miklós Rózsa, genial compositor que puso música a filmes como El loco del pelo rojo (una biografía de Vincent Van Gogh, interpretada por Kirk Douglas), Ben-Hur, El Cid, Rey de Reyes o la más tardía El ojo de la aguja.

La película está protagonizada por Robert Stephens, que da vida a Sherlock Holmes, Colin Blakely, en el papel del Dr. Watson, y Geneviève Page, la cual interpreta el papel de una bella y enigmática mujer extranjera que irrumpe de un modo inesperado en la vida del detective y su compañero, y les pide su ayuda para averiguar el paradero de su esposo supuestamente desaparecido. También aparece el siempre eficaz y todoterreno Christopher Lee, que actúa como el hermano de Sherlock, alto funcionario del Gobierno británico.

La historia arranca de un modo bastante acertado y original. La primera escena nos sitúa en el Londres de los años sesenta del pasado siglo, en el interior de una entidad bancaria y en el momento en que se procede a la apertura de una vieja caja, custodiada en los sótanos del banco y perteneciente en su día al Dr. Watson, quien había dado órdenes precisas de no abrirla hasta transcurridos 50 años después de su propia muerte. En el interior de la caja van apareciendo los antiguos objetos personales del célebre detective: su pipa, su característico sombrero, su lupa, un revólver, la jeringuilla que utilizaba para inyectarse morfina, documentos escritos y, en el interior de un viejo reloj de bolsillo, una foto de la atractiva dama que luego tendrá un papel decisivo en la trama de la película. Los documentos hablan por medio de la voz en off del propio Dr. Watson, al tiempo que suena una melodía sugerente y profundamente nostálgica, que nos ayuda a trasladarnos a la época en la que tiene lugar la historia, al Londres del verano de 1887.

No voy a contar la película, por supuesto, pues odio destripar las buenas historias, y en todo caso el propósito de este artículo es el de animar al lector a verla y disfrutarla, si es que no la conoce todavía. Lo que sí diré es que, en mi opinión, es una película llena de encanto y primorosamente tratada por el director Billy Wilder. El personaje de Sherlock Holmes, bajo una apariencia inicial excéntrica, maniática y bastante afectada (incluso se insinúa una aparente homosexualidad), se siente fuerte y sinceramente atraído por la hermosa y misteriosa mujer que aparece de repente en su vida. Esta  revelará después una gran inteligencia y astucia, que acabará poniendo en jaque las cualidades deductivas y la reputación del propio Holmes. La trama se inicia en el mítico 221B de Baker Street, residencia del detective y su entrañable amigo y compañero de fatigas, Watson. Tras una serie de pesquisas e indagaciones en Londres, nuestros personajes tomarán luego un tren nocturno que les llevará hasta Inverness, en la lejana Escocia, y a las orillas del Lago Ness. Las escenas rodadas allí son visualmente muy atractivas.

Esta película me cautivó desde que la vi por primera vez, allá a principios de los años 70, siendo yo un adolescente, en un cine de barrio de la calle Bravo Murillo de Madrid, en un típico programa doble de los que se estilaban todavía por aquel entonces. Era una película distinta, sin duda alguna, peculiar, elegante y atractiva, y confieso que me llamó mucho la atención. Muchos años después, la he vuelto a ver, primero en video grabado de la TV y después en DVD, y puedo asegurar que no ha perdido ni un ápice de la magia inicial. Al menos para mí, el film tiene la virtud de sumergirte en otra realidad, en esa atmósfera victoriana que tanto me ha atraído siempre, y cuenta una historia que, sin ser nada espectacular, resulta muy sugestiva, interesante y sorprendente, tanto por el fondo como por la forma. ¡Gracias, señor Wilder!

El cineasta Billy Wilder (a la derecha), junto al siempre genial Jack Lemmon, uno de sus actores predilectos.

El cineasta Billy Wilder (a la derecha), junto al siempre genial Jack Lemmon, uno de sus actores predilectos.
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3 responses to this post.

  1. Es una película absolutamente impresionante, el hecho de cómo el guión juega con los lugares comunes del personaje de Conan Doyle, la reunión de la ficción holmesiana con la realidad victoriana de la época (incluida esa todavía incipiente rivalidad Alemania-Inglaterra, que acabaría costando dos guerras) y por supuesto la combinación de actuación, fotografía y música (recuerdo con especial emoción la visita castillo a castillo al son de las gaitas o la impecable melodía del violín de Holmes, leitmotiv de la melancolía que se destila a lo largo de toda la película). Un peliculón, sin duda.

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  2. Posted by Pedro Ignacio Riarán Frías on 30 mayo, 2013 at 13:31

    Fernando, eres un fenómeno, luego dices que yo entiendo de cine. Has realizado un análisis no pormenorizado ni riguroso, pero desde el corazón a una película de la cual estás enamorado. Estoy de acuerdo contigo en todo, para que voy a llevarte la contraria si no es necesario, quizás la decoración de Trauner no la has mencionado (creo que la habitación de Sherlock es todo un hallazgo, de la cual nos hace partícipes) y las localizaciones de las que nos hace disfrutar Wilder, con su habitual socarronería e ironía, y dado que el argumento tampoco es muy complejo nos hace disfrutar como niños con la peripecia de los enanos y el submarino. Una de las muchas pelis infravaloradas del genio de Wilder.

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    • Se agradecen muchísimo tus palabras. No he pretendido realizar un comentario demasiado técnico ni pormenorizado (mis conocimientos no llegan a tanto), sino transmitir de alguna manera el encanto que tiene la película. Ya que mencionas el detalle del gabinete de trabajo de Holmes, me gustaría recordarte la anécdota del “aparato” multi-fumador ideado por el detective, con ese ruido tan característico que semeja una respiración pesada y angustiosa. Un detalle que siempre me ha arrancado una sonrisa cada vez que veo este film.

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