Archive for 2 de enero de 2012

EL NUEVO GOBIERNO MUESTRA SU VERDADERO ROSTRO

El viernes pasado, día 30 de diciembre, tras el consejo de ministros del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy, se nos daban a conocer a los españoles en rueda de prensa las nuevas medidas urgentes encaminadas a la reducción del gasto y déficit públicos, principalmente:

  • Subida del IRPF, en mayor medida aplicable a las rentas del trabajo, y en menor cuantía a las rentas del capital.
  • Subida generalizada del IBI.
  • Congelación de los sueldos de los funcionarios, junto con la eliminación para este año 2012 de las aportaciones que se efectúan a sus planes de pensiones. A cambio, se incrementa su jornada laboral en 2,5 horas semanales.
  • Importante reducción del gasto público (en total, 8.900 millones de euros sólo para el primer trimestre del año).
  • Congelación de la tasa de reposición de plantillas en los distintos ministerios, excepto en ciertos colectivos (docentes, médicos y fuerzas de seguridad), a los que se limita a un 10%.
  • No renovación de la renta de emancipación a los jóvenes.
  • Congelación del salario mínimo, así como otras medidas de menor significación.

Por contra, se aprueba una subida del 1% a todas las pensiones, a partir del 1 de enero de 2012, si bien esta subida se puede considerar simbólica e incluso irreal, por cuanto será absorbida en muchos casos por el incremento del las cuotas del IRPF.

Todo este «jarro de agua fría» lo anunciaba a la sala de prensa una flamante vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, acompañada de varios ministros económicos (De Guindos, Montoro y Báñez), con un tono inequívocamente triunfalista y como de autosuficiencia, que contrastaba radicalmente con el triste contenido de los ajustes aprobados, que aseguran tiempos muy duros y difíciles para la mayoría de los ciudadanos españoles. En efecto, la forma de comunicar este paquete de medidas parecía trasmitir la idea de que «este sí que es un gobierno como Dios manda, que toma las decisiones que hay que tomar, y que se van a enterar todos de lo que es gobernar de verdad». Encima, se dijo claramente que esto era sólo el inicio del inicio. Hubo una referencia, ¡cómo no!, a la mala herencia recibida del gobierno socialista, para justificar la urgencia y el calado de todas estas medidas, ya que el nuevo equipo económico había calculado que el déficit público del ejercicio 2011 iba a ser significativamente mayor que el previsto por el gabinete anterior (8% frente al anterior 6%, defendido por la anterior vicepresidenta Elena Salgado). Habrá que creérselo, ¿no?

A este respecto, recordaba yo cuán diferente actitud mostraba recientemente la nueva ministra de trabajo italiana, cuando no podía contener las lágrimas al anunciar los sacrificios exigidos a los trabajadores de su país, mostrando una gran empatía con la sociedad y la clase trabajadora. También recordaba la decisión del nuevo presidente del gobierno italiano, Mario Monti, de renunciar a su sueldo de primer ministro, percibiendo tan sólo el que le corresponde como mero diputado. Esa actitud, de gran solidaridad con la gente de la calle, le honra. ¿Harían algo parecido Rajoy y sus nuevos ministros?

Está claro que el objetivo que se persigue es el de reducir a toda costa el déficit público previsto, gastando mucho menos y recaudando mucho más. Pero, ¿y las otras consecuencias? La subida del IRPF, la congelación salarial de muchos colectivos y el fuerte recorte de gasto público por parte de la administración del Estado van a reducir la renta disponible de los españoles y, por tanto, la demanda y el consumo internos. Consecuentemente, las ventas empresariales van a caer aún más y, por supuesto, NO SE VA A CREAR EMPLEO, sino más bien todo lo contrario. Esta política económica, adoptada con entusiasmo por el nuevo gobierno del PP, y que tanto va a satisfacer a la señora Merkel, va a producir sin ninguna duda empobrecimiento y una importante recesión. Y, ¡ojo!, la disminución de la actividad y las ventas empresariales llevarán aparejadas una caída en la recaudación, vía IVA, con lo cual no está nada claro que se vaya a conseguir la tan ansiada reducción del déficit en las cuentas públicas.

La reducción de unos 600 millones de euros en I+D+i es una pésima noticia para los que se dedican a la investigación en España, y por supuesto para el futuro tecnológico del país entero. Una vez más, el sufrido sector de la investigación en nuestro país sufre un fuerte castigo. También constituye una noticia muy desalentadora el recorte de 200 millones en el presupuesto de RTVE, porque amenaza seriamente su viabilidad, ahora que gozábamos de una televisión pública de prestigio y calidad, y con la mayor independencia informativa de toda su historia; muy posiblemente, RTVE tendrá que recurrir de nuevo a los ingresos por publicidad para poder salvar sus cuentas, y ojalá los recortes y los ajustes no vayan más allá. Sería muy lamentable.

¿Recuerdan ustedes el debate pre-electoral entre Rubalcaba y Rajoy, cuando el candidato socialista intentaba desvelar los verdaderos planes económicos del candidato popular, apuntando a una más que probable subida de impuestos, a lo que Rajoy respondía, muy ofendido, que eso no eran más que insidias? Pues bien, miren qué pronto las calificadas como «insidias» se han hecho realidad, a las dos semanas escasas de la toma de posesión de Mariano Rajoy. Así se escribe la Historia, señoras y señores, con engaños mayúsculos.

En este estado de cosas, la verdad es que se me antoja un tanto frívolo felicitar el Año Nuevo a mis amigos y lectores. Es más, me parece incluso sarcástico por mi parte. Lo más que puedo hacer es desearles a todos los menores males posibles y que, todos juntos, aguantemos el chaparrón como mejor podamos. ¡Buena suerte, amigos!