REFLEXIONES ANTE EL 20-N

Ya faltan muy pocas jornadas para el día de las elecciones generales. Todo parece indicar que la suerte ya está echada y que, la noche del domingo, nos encontraremos con una mayoría quizás absoluta del Partido Popular y un fuerte descenso del Partido Socialista Obrero Español. A ello apuntan casi todas las encuestas y las opiniones de muchos comentaristas políticos.

No voy a negar aquí que tal perspectiva me resulta muy desalentadora. Quien haya seguido más o menos mis comentarios desde que comencé este blog, más o menos hace un año, comprenderá mi forma de pensar, aunque no la comparta. Si bien no niego por completo la responsabilidad de los gobiernos de Jose Luis Rodríguez Zapatero en el actual estado de cosas, en lo que se refiere a la economía española, siempre me he esforzado por relativizar dicha responsabilidad y he tratado de explicar mis razones. La crisis ha sido y es internacional, nació en Estados Unidos, tiene una gran profundidad, ha tenido un clarísimo componente financiero y bancario, y estamos comprobando una preocupante duración de la misma. En el caso de España, esta crisis provocó -y coincidió con- un colapso estrepitoso de nuestro sector inmobiliario, en el que se había basado el espectacular desarrollo económico de nuestro país desde  10 o 12 años atrás.

El presidente Zapatero cometió varios errores a lo largo de todo este proceso de crisis. Es cosa bien sabida. En primer lugar, debió preocuparse en los años de bonanza por dotar al país de otras fortalezas ajenas al sector de la construcción, cuyo desarrollo no era razonable pensar que fuera a ser indefinido. En segundo lugar, tardó (tanto él como su equipo) demasiado tiempo en valorar la dimensión de la crisis y, como mínimo, en reconocerla en su debido momento. En tercer lugar, cuando el problema ya nos había tocado de lleno, debió dejarse guiar por el criterio de Pedro Solbes, buen y viejo economista, en lugar de empeñarse en mantener una política de ayudas sociales que se veía ya insostenible. Estos han sido los principales “pecados” de Rodríguez Zapatero y, seguramente, él lo sabe mejor que nadie. En su descargo, quiero dejar constancia de que al final supo reaccionar e imprimió un giro radical en su política económica, alabado mucho más en el exterior que aquí, dentro de nuestras fronteras, gracias al cual España dejó de estar en el ojo del huracán de la crisis de deuda soberana y, por consiguiente, no seguimos la desgraciada senda de países como Grecia, Irlanda y Portugal.

El Partido Popular, ya lo he denunciado muchas veces, no ha supuesto la más mínima ayuda para la gobernanza económica de España. Me dirán algunos que no era su papel, como oposición parlamentaria, pero es que, lejos de presentar propuesta alguna ni de ofrecer su leal colaboración al Gobierno en momentos tan difíciles, se han limitado a ver los toros desde la barrera y a lanzar todo tipo de torpedos dialécticos contra la persona del Presidente Rodríguez Zapatero y contra sus políticas, poniéndole ante los ojos de los españoles como autor único y directo de todos los problemas de nuestra economía. Ha sido una táctica en la que se han empleado a fondo y, por lo que se ve, les ha dado resultado. Invito a leer mi “Carta abierta a Mariano Rajoy”, publicada en este mismo blog el 15.03.11.

Es evidente que la ciudadanía está insatisfecha e indignada con la situación de nuestro país, singularmente por el tremendo problema del desempleo y las crecientes dificultades a las que nos enfrentamos la mayoría de la gente en el día a día: sueldos cada vez más ajustados, falta de créditos, deterioro de muchos servicios públicos, amenazas de recortes sociales, privatizaciones, etcétera. La reacción más primaria es culpar al gobierno actual del estado de cosas y propinarle un castigo en las urnas. Pero creo que tendríamos que ser más reflexivos y no votar el cambio por el cambio. ¿Qué ofrece el PP de Mariano Rajoy? Hasta ahora sólo hemos oído vaguedades e imprecisiones: “Tendremos un gobierno fuerte, que haga lo que debe hacer”; “haré la política económica que Dios manda”; “nos centraremos en la creación de empleo” (¡¡cómo, dios mío??); “España necesita un gobierno que de confianza”; “somos serios”, etc., etc., etc. No sabemos cómo actuarán los del PP, aunque muchos nos lo tememos, dada su fuerte inclinación hacia las medidas neoliberales.

Al otro lado tenemos un movimiento de indignados (el famoso 15-M), algunas fuerzas políticas que parecen haber recogido el mensaje de estos últimos, como es el caso de Izquierda Unida y Equo, que seguramente recogerán antiguos votos socialistas más a la izquierda. Por último, ahí está UPyD, el partido fundado por Rosa Díez, que parece destinado a recoger votantes de centro, que no se casan ni con el PSOE ni con el PP; parece que van a crecer, sí, pero no de una forma espectacular (de Rosa Díez conocemos bien su postura ante los nacionalismos y ante el Estado de las Autonomías, pero yo, al menos, no sé nada de su programa económico ni de su actitud frente a la crisis).  Sin embargo, todos estos partidos ahora pequeños no van a hacer ninguna mella en las posibilidades del Partido Popular, para el que se vaticinan los mejores resultados de su historia, y sí en cambio van a fragmentar demasiado el voto de centro e izquierda, lo que, unido a la desafortunada ley D’Hondt que tenemos en vigor, va a restar escaños mucho más que proporcionalmente que los votos emitidos, con lo que el escenario post-electoral está servido: una gran fuerza de la derecha, que hará de auténtico rodillo en los próximos  4  años, y muchos pequeños partidos, con un PSOE muy débil, en la oposición. No es una perspectiva nada optimista.

Sólo espero, hoy martes 15 de noviembre, mientras acabo estas líneas, que se produzca un milagro y que la carrera maratoniana desarrollada por Alfredo Pérez Rubalcaba, que se está dejando verdaderamente la piel en esta campaña, dé sus frutos y, al menos, la diferencia con el PP no sea tan amplia como pronostican los sondeos.

¡Ánimo, suerte y todos a votar!

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2 responses to this post.

  1. Posted by enrique on 15 noviembre, 2011 at 12:31

    Entiendo su inquietud ante la que se nos viene encima. En cuanto a UPyD, decirle que una de sus medidas económicas es evitar las duplicidades estado autonomias diputaciones ayuntamientos, seguro que investigando su programa se encuentra alguna más. Hay mas colores que el Rojo y el Azul

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    • Agradezco su comentario, amigo. Confieso no haber leido en condiciones el programa de UPyD, y seguiré su consejo. De todas maneras, le diré que escucho siempre con interés todas las intervenciones televisadas de Rosa Díez, y observo que nunca dedica más de dos palabras a la crisis económica y a las políticas que serían más aconsejables para afrontarla, lo cual no deja de extrañarme.

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