MÁS COSAS SOBRE EL DEBATE

En mi entrada de ayer me referí fundamentalmente a la primera parte del debate entre los candidatos Rubalcaba y Rajoy, centrado en economía y empleo. Creo que merece la pena dedicar algunas líneas al resto del encuentro.

Por lo que se refiere a las políticas sociales, tras una declaración de intenciones muy breve y muy aséptica por parte de Mariano Rajoy, Alfredo Pérez Rubalcaba centró la discusión en la sanidad pública, gran logro que nos hemos sabido dar los españoles a nosostros mismos a lo largo de décadas, y en los problemas que la amenazan. Habló de su financiación y de sus propuestas concretas para asegurar su futuro y estabilidad, y emplazó a su oponente a responder acerca de casos que se están dando en la actualidad en diversas comunidades, que consisten en derivar enfermos crónicos y con tratamientos largos y costosos desde los hospitales privados a los públicos, con el objetivo de aligerarse los primeros de costes elevados y endosárselos a los segundos. La acusación era muy grave y Rajoy, mostrando extrañeza y asombro, dijo no saber nada de este asunto. Algo muy parecido está ocurriendo en la educación, al desembarazarse los colegios privados concertados de muchos alumnos inmigrantes, con dificultades especiales de aprendizaje y potencialmente conflictivos, para que los acojan los colegios públicos y los I.E.S. En uno y otro caso, el modelo público está soportando un tratamiento  desequilibrador que lastra claramente sus posibilidades y dificulta su calidad de servicio a los ciudadanos. Rubalcaba fue más allá en lo tocante a la educación y puso sobre la mesa el conflicto que se está viviendo en la Comunidad de Madrid, conflicto que conozco bien como madrileño y padre de alumno de Instituto (he dedicado varias entradas de este mismo blog a analizar el problema). Rajoy se limitó a echar balones fuera y no dio ninguna respuesta satisfactoria a la mayoría de los problemas planteados.

En la última parte del debate, ya un tanto descafeinada, Rubalcaba puso en valor todas las conquistas obtenidas por los gobiernos de Rodríguez Zapatero en el terreno de los derechos civiles, conquistas logradas pese a la oposición sistemática y continuada del Partido Popular. Rajoy eludió valorar el conflicto existente en torno a los matrimonios homosexuales, sobre el que ellos han presentado un recurso de inconstitucionalidad, diciendo simplemente que permanecían a la espera de lo que dictaminase el alto tribunal.

La tensión se relajó cerca del final, cuando ambos coincidieron en su opinión acerca de la conciliación familiar, en la que la mujer sigue llevando la peor parte con respecto a sus cónyuges o parejas masculinas. Por último, al mencionar el tema de ETA y el camino que aún queda por recorrer hasta su disolución definitiva, tanto Rubalcaba como Rajoy ofrecieron mutuamente su leal colaboración en este delicado asunto. ¡Algo es algo!

Quiero terminar reiterando mi simpatía especialmente hacia Alfredo Pérez Rubalcaba, que se mostró combativo y luchador en todo momento, al tiempo que supo enseñar sus propuestas con más valentía y menos pudor que su rival, Mariano Rajoy. No sé si consiguió sus objetivos. Las urnas nos lo dirán, dentro de pocos días. Quizá, la tensión del momento y la gran responsabilidad que Rubalcaba tenía sobre sí durante el debate le impidieron mostrarse con toda su brillantez dialéctica, a la altura a la que nos tiene acostumbrados en otros foros, singularmente en el Congreso de los Diputados.

Acabo ya incluyendo un comentario mío al video-blog de Iñaki Gabilondo (diario El País) de hoy mismo:

Hombre, aunque respeto la opinión de Iñaki, no comparto la idea de que, ante el debate del lunes por la noche, el candidato Rubalcaba ya diera por perdida la batalla y no disputase la futura presidencia del gobierno a Rajoy. Quizás peco de ingenuo, pero creo que Rubalcaba iba a por todas, aun sabiendo la enorme dificultad de dar la vuelta a la intención de voto, con las encuestas claramente en su contra.
Sí que estoy de acuerdo contigo, amigo Gabilondo, en que se dejaron muchas cosas fuera del debate. Cuando Rubalcaba explicó el origen de la crisis (en USA) y más tarde se refirió a la tormenta financiera desatada en Europa por los graves problemas de Grecia, Mariano Rajoy se apresuró a descalificarle, espetándole que todo eso eran excusas y que lo importante era el papel jugado por el gobierno de España, como si este sólo pudiera transformar radicalmente la realidad de nuestra economía. Pues no, no es así. Vivimos y actuamos dentro de la UE, que nos condiciona y nos limita mucho más de lo que el candidato del PP nos quería hacer creer a los españoles, por lo que no hablar de Europa fue un lapsus muy grave en el debate.
Tampoco se habló para nada de cuestiones tan importantes como medio ambiente, desarrollo sostenible, energías renovables y transformación del modelo económico-productivo español (algo de importancia capital). El debate fue, pues, muy limitado, con lo que nos hemos quedado sin saber la postura de los dos principales partidos en temas fundamentales. Es preciso seguir enriqueciendo este tipo de encuentros, hablar sobre muchas más cosas y, por supuesto, introducir a otras fuerzas políticas que aporten sus propios puntos de vista.
Un saludo muy cordial, Iñaki y contertulios.

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