EL GRAN DEBATE. UNA PRIMERA VALORACIÓN

Voy a relatar brevemente mis impresiones sobre el tan esperado debate televisivo de ayer lunes, entre Alfredo Pérez Rubalcaba, por el PSOE, y Mariano Rajoy, por el PP.

No voy a decir quién ganó y quién perdió, pues no me parece lo más relevante del encuentro, y creo que, por mi parte, sería simplificar demasiado las cosas. Cada uno tuvo sus luces y sombras y ambos hicieron un esfuerzo importante por trasmitir a la audiencia sus propuestas y sus opiniones acerca de programa de su rival.

Alfredo Pérez Rubalcaba se mostró más combativo e interpeló repetidas veces a Mariano Rajoy sobre aspectos concretos del programa de éste último, alegando que resultaban muy ambiguos y que, por tanto, suscitaban muchas preguntas. Demostró haber estudiado a fondo el programa del PP, hasta el punto que llegó el momento en  que daba la impresión de sabérselo mejor que su contendiente. Por su parte, Mariano Rajoy hizo gala de su “galleguismo” y evitó responder directamente a las preguntas que le formulaba su rival; como quiera que éste siguió insistiendo en sus preguntas, Rajoy acabó por descalificarle, tachando de insidias sus interpelaciones e interpretaciones.

En el primer bloque del debate, dedicado a la economía y el empleo, es evidente que Rubalcaba partía de un posición de desventaja, dado que la evolución de la economía española y el continuo aumento del paro en esta última legislatura hacen muy difícil defender airosamente la política del Gobierno al que ha pertenecido. No era nada fácil su papel en este terreno, y tampoco era fácil convencer al electorado de tener las ideas y programas adecuados para dar la vuelta a una situación tan complicada. Rajoy sabía esto, naturalmente, y atacó con crudeza a su oponente en esta primera parte del debate.

Sin embargo, tengo que destacar una cuestión que me parece fundamental. Para mí es el núcleo que encierra la gran debilidad de la argumentación del Partido Popular. Ellos, y Mariano Rajoy el primero, insisten hasta la saciedad en que lo primero es crear empleo y que, una vez conseguido este objetivo, todos los demás problemas irán resolviéndose uno tras otro (aumento de recaudación fiscal, más recursos para el Estado, mejora de las prestaciones sociales, mejor financiación de la sanidad, etc.). Pero es que, oyéndoles hablar, dan a entender que, con ellos, el empleo va a mejorar de forma “automática”, alegando sencillamente que, al inspirar más confianza, se va a invertir más por parte de las empresas y se va a contratar más trabajadores. ¿No se dan cuenta que este argumento es absolutamente endeble? A partir de una mera declaración de intenciones  construyen una base firme sobre la que hacen sustentar el crecimiento económico y el aumento del empleo. Pero la cuestión sigue ahí, sin respuesta: ¿Cómo van a crear empleo? Esto sigue y seguirá siendo una incógnita para cualquiera que profundice un poco en el programa del PP.

Mariano Rajoy, en este terreno, repitió una vez más su discurso de practicar “otra política” (¿la que Dios manda, como dijo recientemente?), pero sin especificar en qué consiste. Lo tiene tan bien aprendido, y lo dice con tanta seguridad en sí mismo, que puede dar la impresión de que su discurso no tiene vuelta de hoja. Pero lo cierto es que hay grandes lagunas en su argumentación, como he señalado en el párrafo anterior.

Alfredo Pérez Rubalcaba, que obviamente se jugaba mucho en este debate, estuvo más inquieto, intentando por todos los medios obtener respuestas de su rival. Creo que no hizo bien interrumpiéndole en varias ocasiones cuando Rajoy tenía el uso de la palabra, si bien mantuvo en todo momento la compostura. Mariano Rajoy guardó mejor las formas, enrocado en sus posiciones de siempre, aunque su subconsciente le traicionó más de una vez dirigiéndose a Rubalcaba como Sr. Rodríguez…(Zapatero), como si estuviese en el Congreso durante alguno de sus muchísimos enfrentamientos dialécticos con el Presidente del Gobierno.

No quiero extenderme más, aunque me dejo en el tintero (por el momento) muchos otros aspectos interesantes del debate. Otro día será. Sí lamento que no se hayan abordado ayer cuestiones tan importantes como:

1) El medio ambiente y su protección.

2) El cambio del modelo productivo y la sostenibilidad del desarrollo económico.

3) La política energética y la apuesta imprescindible por las fuentes de energía renovables.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: