ANTE LAS ELECCIONES DEL 22 DE MAYO

                                      

          A falta de muy pocos días para las elecciones autonómicas y municipales, me gustaría expresar en pocas palabras mis ideas sobre las ofertas políticas que se nos ofrecen a los ciudadanos de la calle.

          Acaba de producirse una interesante novedad, la del movimiento de protesta denominado 15-M, impulsado por la plataforma “Democracia real ya”. Aunque acaba de nacer y, en consecuencia, es muy prematuro adivinar qué forma va a adoptar y cuál va a ser su influencia real, bienvenido sea. Ya era hora de que se produjera una corriente espontánea de protesta ante la acumulación de problemas a los que nos enfrentamos la gente normal, y ante la inoperancia de la clase política y dirigente de este país a la hora de resolverlos. Realmente, los problemas son sumamente graves; por citar algunos:

1) Altísimo índice de paro, sobre todo del juvenil, de los que aspiran a su primer puesto de trabajo.

2) Precariedad laboral en aumento.

3) En el otro extremo, sueldos y privilegios de escándalo en las cúpulas directivas y consejos de administración de las grandes empresas.

4) Planes de reducción de empleo en compañías punteras en beneficios, como el caso de Telefónica.

5) La soberanía de los Estados y su propia viabilidad están supeditados a los movimientos especulativos en los mercados de capitales, cosa sumamente preocupante para todos los ciudadanos (¿dictadura del capitalismo?).

6) Los partidos políticos mayoritarios ni nos informan ni nos tranquilizan, pues parecen incapaces de dar respuestas veraces y satisfactorias a estos problemas. Por el contrario, están inmersos en una especie de pelea de patio de colegio, en la que la descalificación y el insulto han arrinconado por completo al debate razonado y constructivo (en esta cuestión, el Partido Popular ha hecho un daño inmenso a la democracia).

7) Grandes temas como el uso de energías limpias y renovables, el respeto por el medio ambiente, la lucha contra el cambio climático o la apuesta decidida por los sectores económicos de futuro, permanecen ausentes del debate diario, durmiendo el sueño de los justos.

          Lo que me extraña es que la protesta ciudadana en la calle no se haya producido mucho antes.

          En cuanto a los distintos partidos que concurren a las elecciones, seguimos padeciendo un claro bipartidismo que, como se está evidenciando, no nos conduce a nada nuevo.  El partido socialista sufre lógicamente un fuerte desgaste por la grave situación económica, cuya responsabilidad muchos ciudadanos le atribuyen. Esto no es justo, por supuesto, porque la crisis tiene un ámbito mucho más amplio y complejo del que mucha gente piensa. Además, el Gobierno está luchando con energía para sacar adelante las reformas necesarias, dentro de su margen de maniobra (bastante más reducido de lo que se cree). Sin embargo, errores pasados y alguna que otra irregularidad en el presente le restan credibilidad para imponerse de nuevo en las urnas.

          En el otro lado de la balanza, el PP aparece como muy satisfecho, dando por segura una gran victoria en la cita electoral. Pero eso no puede ocultar una estrategia perversa de acoso y derribo al Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero, llevada a cabo con machaconería y deslealtad durante los últimos siete años, sin que por otra parte hayan ofrecido nunca una alternativa clara, concreta e ilusionante. Y no la ofrecen porque, una de dos, o la ocultan arteramente o carecen de un programa riguroso e imaginativo capaz de combatir la crisis  con eficacia. Si a todo ello unimos los casos de corrupción que les salpican, su populismo, su férrea manipulación de los medios de comunicación afines y su crítica feroz a todo lo que emane del gobierno socialista, comprenderán ustedes que no me inspiren confianza ni optimismo alguno.

          En medio está UPyD, el partido de Rosa Díez, con muy pocos medios y sin posibilidades de darse a conocer en términos de igualdad con los anteriores partidos, ya que la ley electoral no les deja oportunidades para explicar su programa y sus ideas en los medios de gran difusión. Siendo como son un partido de centro, vendría muy bien que ganasen votos de forma notoria y se perfilasen como otra alternativa o, al menos, como un partido bisagra que templase un poco el actual panorama político y abriese nuevos horizontes. Falta hace.

          En Cataluña tienen la suerte (es mi opinión, ojo) de contar con una derecha moderada y dialogante, CiU (¡ay, el añorado “seny” catalán!), que ha dado líderes de la talla de Jordi Pujol, Miquel Roca, Durán i Lleida y el actual president Artur Mas. Por desgracia, su influencia real se circunscribe a Cataluña, que se beneficia claramente de su coherencia, sensatez e inteligencia, pero en la política nacional española sólo podemos contar con ellos en pactos más o menos puntuales. ¿Qué le vamos a hacer?

          En fin, veremos lo que ocurre el domingo. Un saludo a todos.

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One response to this post.

  1. Posted by enrique on 20 mayo, 2011 at 16:08

    Ayer jueves, asistí en Sol a un interesante debate por parte de la Asamblea de ciudadanos en la que se tocaban todos y cada uno de los puntos expuestos en esta entrada. Una vez mencionados los puntos se pedia acudir a las diferentes mesas de debate organizadas entorno a Carlos III para seguir elaborando estas ideas de forma individualizada, pedián gente conocedora de economia, política, ecología etc… Le animo a contribuir!!

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