Una breve panorámica de la actualidad

Tras un largo paréntesis, vuelvo a la carga. La verdad es que en estos últimos meses no han dejado de suceder cosas, quizá demasiadas para digerirlas convenientemente y comentarlas con un poco de sensatez. Ojalá mis entradas en el blog sean más regulares y toquen la mayor parte de los temas de interés. A ver si soy capaz.

Lo más destacado a nivel internacional han sido y son sin duda las revueltas populares en los países árabes, entre las que ahora mismo destaca en primerísimo plano la crisis de Libia. Ante todo quiero mostrar mi admiración por el gran valor demostrado por todos esos hombres y mujeres que se han echado a la calle y no han dudado en enfrentarse al coronel Gadafi, siniestro y repugnante personaje que no se merece más que acabar colgado en la plaza pública. Lamentablemente este proceso se está llevando muchas vidas por delante y el dictador, hoy por hoy, aún defiende su posición a sangre y fuego, manteniendo el mando de una parte importante de sus fuerzas armadas. Aunque sea una idea que no guste a muchos, una rápida y contundente intervención armada por parte de la OTAN podría aplastar definitivamente el viejo régimen y dejar el futuro de Libia en manos del pueblo. Veremos lo que pasa, y ojalá que el conflicto no se alargue y degenere en una indeseable guerra civil.

Aquí en España seguimos asistiendo día tras día a los viejos enfrentamientos PP – PSOE, que causan hastío y vergüenza. Me da la sensación de que el gobierno no tiene el rumbo muy claro y pienso que el silencio del presidente Zapatero acerca de su propio futuro está frenando su marcha y dificultando la toma de decisiones. Ya va siendo hora de que desvele sus planes y contribuya a despejar las dudas de su propio partido y del personal en general. Por su parte, el PP sigue con sus descalificaciones acostumbradas y sin definir su postura ante nada; tan sólo se limita a repetir sus tópicos de siempre y a poner palos en la rueda del gobierno. Claro, así no se equivocan y, de manera incomprensible, mantienen en las encuestas una muy alta intención de voto. De seguir así la tendencia, nunca una fuerza política conseguirá ganar unas elecciones con tanta facilidad y sin mover un dedo.

Me ha llamado la atención la enorme diferencia de trato que se ha dispensado a dos personajes públicos que, en el intervalo de apenas unos días, han pasado por el trance de verse ingresados en el hospital por problemas de salud. Me refiero a Esperanza Aguirre y a Alfredo Pérez Rubalcaba. Cuando la primera anunció que iba a someterse a una delicada intervención quirúrgica, desde todos los ámbitos surgieron mensajes de apoyo y buenos deseos, lo cual me parece perfecto y creo que no podría ser de otro modo. Sin embargo, ante la noticia del ingreso en la UCI del Sr. Rubalcaba, los foros de Internet se han llenado de insultos, groserías y comentarios malintencionados, como si este señor fuese el origen de todos los males que afectan a los españoles. Es cierto que se trata de comentarios individuales, efectuados por ciudadanos anónimos que, pienso, no tienen gran eco social, pero me asusta la ira visceral y la total falta de humanismo que se refleja en ellos; son mensajes de odio, primarios, carentes de fundamento y totalmente irracionales; sería imposible mantener un diálogo constructivo con sus autores, y eso es lo inquietante. Y me temo que el discurso cerril de la oposición durante estos años de gobierno de ZP, junto con el bombardeo constante de ciertos medios de comunicación afines al PP mucho tienen que ver con estas manifestaciones de opinión.

Este país necesita mucha más colaboración de sus fuerzas políticas, más espíritu de diálogo y entendimiento, más debate de altura y muchas menos descalificaciones. Los hombres y mujeres de valía, cualesquiera sean sus posiciones ideológicas de base, debe saber reconocerse y unir esfuerzos en proyectos que merezcan la pena y traigan valor y prosperidad a la sociedad española. Hay cuestiones primordiales, como la política energética, la educación, la lucha contra el terrorismo o la posición española en el exterior, que exigen consenso y altura de miras. ¡Más visión de Estado y menos intereses partidistas, por favor!

En fin, lo dejo por hoy. Procuraré seguir en la brecha. Gracias a todo aquel que se moleste en leer estas modestas líneas.

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