Algo sobre economía, el euro y la situación española

     Parece que el ciclo se repite. De nuevo estamos viviendo unos días críticos en lo que se refiere a la deuda pública, su coste y, en definitiva, la credibilidad de los países más desfavorecidos de la eurozona, con los que los mercados financieros (esos entes difusos e impersonales de los que tanto se habla, pero que muy pocos parecen conocer bien)  parecen jugar al acoso y derribo. Primero saltaron todas las alarmas con Grecia, ahora le toca a Irlanda y, siempre, los medios se empeñan en situar a España en la cuerda floja, como futura candidata a ser rescatada.

     Desde luego, es éste un tema bastante complejo y poco explicado por las autoridades y por los expertos que lo pueden conocer con rigor y profundidad. Pese a ello, yo, modestamente, me permito sacar algunas conclusiones a la vista de todas estas turbulencias financieras y de lo manifestado por las personalidades más autorizadas. Las expongo a continuación:

1) La estabilidad económica de la eurozona en su conjunto parece muy frágil. Evidentemente, hay países que funcionan muy bien (Alemania en primer y destacado lugar) y hay otros cuyas economías están muy endeudadas, son deficitarias, por tanto débiles, y parecen depender para su subsistencia del núcleo duro de la Unión, el cual, dicho sea de paso, no está por la labor de acudir al rescate una y otra vez.

2) Se hace cada vez más preciso contar con un gobierno económico único que imponga firmemente sus directrices en toda la zona euro, ya que se está comprobando que no basta con disponer de una moneda única si no hay detrás una autoridad monetaria y económica sólida que determine con eficacia y sin fisuras la política a seguir en este campo.

3) Aparte del rigor presupuestario y los esfuerzos de austeridad que están llevando a cabo todos los países, España incluída, lo que por cierto está originando no pocas protestas y tensiones sociales, ¿por qué no se plantea una devaluación del euro? Esta medida daría más competitividad a los sectores productivos de todos estos países, al abaratar las exportaciones al resto del mundo. En los momentos actuales, creo que un euro tan fuerte produce a los europeos más perjuicios que beneficios.

4) Sospecho, y así se sugería en un reciente debate televisivo entre expertos conducido por Iñaki Gabilondo en CNN+, que todos estos problemas son sintomáticos de una realidad global bastante preocupante, y es que el mundo está cambiando muy aceleradamente; en efecto, tanto Europa como los Estados Unidos y Japón están perdiendo peso en el conjunto de la economía planetaria, ya que sus productos son caros y cada vez menos competitivos en relación con los procedentes de los países emergentes, sobre todo China, la cual está demostrando su capacidad para fabricar todo lo imaginable a costes bajísimos y con un nivel de calidad equiparable al de cualquier otro país. Este fenómeno, unido al de la deslocalización de empresas (que destruye irremisiblemente empleo en países como el nuestro), está provocando inmensos desajustes a escala global y, para terminar de agravarlo, a un ritmo demasiado rápido como para poder adaptarse correctamente a los cambios.

5) Como consecuencia de lo indicado en el punto anterior, parece muy difícil que podamos seguir manteniendo nuestros niveles de vida y bienestar. Mucho me temo que los europeos vamos a ir empobreciéndonos paulatinamente en relación con los ciudadanos chinos, hindúes, brasileños y de otros países emergentes. Entonces, ante esta nueva realidad (que, por cierto, nadie tiene la valentía de explicarnos), ¿no deberíamos poner en tela de juicio la globalización?, ¿no sería sensato establecer barreras que de un modo u otro disuadiesen a los consumidores internos de adquirir ilimitadamente productos extracomunitarios?, ¿por qué no se penaliza de alguna manera a las empresas que desmontan sus fábricas o incluso sus propios servicios de atención al cliente y se los llevan a países del otro lado del mundo? Son preguntas que lanzo desde aquí y me encantaría poder intercambiar sosegadamente opiniones sobre estos temas con personas preocupadas con los mismos. En cualquier caso, me parecen de una importancia capital.

6) Después de hacerme estas reflexiones, me parece ridículo y patético escuchar a gente como Rajoy, Cospedal, González Pons y otros dirigentes del PP, cuando insisten machaconamente en que el problema de España es Zapatero, que Zapatero nos lleva a la ruina, que ellos sí que darían confianza (me pregunto cómo) y que con un gobierno del PP mejoraría la economía española de forma automática. ¿Cómo pueden ser tan ignorantes? ¿O es que les da igual todo, ya que la crisis no les afecta personalmente, y recurren a cualquier recurso con tal de recuperar el poder y seguir aprovechándose de él?

Ojalá nadie medianamente inteligente e informado se deje engañar por gente tan mediocre, tan poco imaginativa y tan poco patriota, que carece de una visión cabal de los problemas reales de España en el mundo actual.

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3 responses to this post.

  1. Posted by Cansado on 26 noviembre, 2010 at 10:15

    Buen artículo y creo que acertado. Discrepo en las conclusión: Cuando al frente de un país hay una “gentecilla” sin preparación que, estoy seguro, rechazarían de plano todo el artículo porque les desmonta “su” chiringuito no hay forma de enderezar nada.

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    • En efecto, del contenido del artículo no se puede desprender, ni lo intento, un elogio hacia la gestión del Gobierno. Sobre éste, simplemente opino que va capeando el temporal como buenamente puede, cosa ya de por sí bastante complicada. Probablemente conocen la situación global y los grandes problemas de fondo, pues expertos no les faltan, pero me temo que les viene muy grande denunciarlos o abordarlos. Lo que quería destacar es la mediocridad de la oposición política, que sólo sabe ladrar a los que ejercen la tarea de gobierno; sería muy positivo para el país que arrimasen el hombro, pero no están por la labor, obviamente.

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      • Posted by Cansado on 26 noviembre, 2010 at 11:56

        Me parecen bastante mediocres, salvo excepciones. No obstante se puede pedir apoyo (negociado, no a lo que tú quieras) a la oposición cuando haya un paquete de medidas encima de la mesa. Lo que no puedes pedir es apoyo en lo impopular (contra trabajadores y pensionistas) y déjeme seguir mangoneando el resto.

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